Sol-Rac y el reino de papel
En un tranquilo pueblo de la campiña, alejado del bullicio de la capital del reino de Manapá, nació un niño cuyo padre, un próspero empresario que hizo su fortuna con el esfuerzo de su trabajo y su visionaria invención de un producto que llamó Agua Ardiente Seca, un elixir cuyo componente principal venía de la planta ”saccarum officinarum”. Este niño, bautizado como Sol-Rac (“Hombre” en las lenguas escandinavas), creció y demostró una madurez e inteligencia superior al promedio de sus compañeros, tanto en los colegios del reino de Manapá como en las universidades en los reinos exteriores donde estudió.
De regreso en al reino, su familia lo distingue poniéndolo al frente de las empresas AAS, S.A. (Agua Ardiente Seca, S.A.) que ya para ese entonces el producto ocupaba el lugar #1 en la preferencia de los habitantes del reino, en especial de los originarios, quienes se deleitaban con este elixir.
Sal-Rac, ahora convertido en un joven y exitoso empresario, logró tal notoriedad que el campo empresarial quedó pequeño para sus sueños y proyecciones de su transitar por la vida.
Así pues, decide incursionar en el mundo de la política para poder hacerse de un espacio en la vida pública y servir a los ciudadanos del reino. Así, poco a poco fue ganando notoriedad en ese mundo de intrigas, promesas y falacias y junto con su amigo Odra-Cir lograron alcanzar el trono del reinado.
Durante su reinado y ya sin el soporte de su amigo Odra-Cir, su mandato se le fue complicando hasta llegar a recurrir a otro de sus grandes amigos, el conocido empresario Dry Black-Berry (nombre proveniente la lengua inglesa), quien lejos de ayudarlo, lo introduce en un nuevo mundo para él, el reino de papel. En este nuevo ambiente, la velocidad nanosegúndica del movimiento de los papeles superaba la asimilación del mundo real donde Sol-Rac estaba habituado a reinar, con lo cual su naturaleza e intelecto sufre un giro significativo hacia una política de promesas 'falaciases' que influenciaron su anatomía haciéndole crecer su sistema egoláctrico.
En el ínterin, los papeles seguían viajando vertiginosamente invadiendo los reinos exteriores y sustentándose en las refrigeradas cajas blindadas de oficinas del reino de Manapá, hasta que inspectores investigativos de reinos exteriores interceptaron la corriente de bits y bytes mediante instrumentos capaces de detectar movimientos nanosegúndicos en las redes tecnológicas, alertando al consorcio de reinos exteriores y dejando al descubierto un negocio legal, pero amoral, comandado por la empresa de Dry Black-Berry y que han dejado en entredicho al reino de Manapá.
Desde ese momento, Sol-Rac ha tratado de transitar por caminos diferentes, pero siempre sale al frente el estigma del reino de papel, empañando aún más la cristalinidad de su reino y la credibilidad de los súbditos.
Los reinos exteriores se sintieron burlados por la manera en que sus súbditos, asociados con el reino de papel, instrumentaron una forma ingeniosa de evadir las leyes tributarias y esconder capitales, que en algunos casos pudieran ser producto de corrupción gubernamental. Ante este ingente descubrimiento, la justicia de los reinos afectados han iniciado la apertura de casos e investigaciones de carácter criminales y que ya han provocado la renuncia de altos dignatarios en alguno de los reinos.
En paralelo, en el reino de Manapá se ordenó a la justicia a hacer investigaciones a la empresa generadora de los “papeles legales” del gran amigo del rey Sol-Rac. Estas investigaciones hasta ahora avanzan a la velocidad de un auto en un masivo tranque vehicular, no han conducido a nada concreto y más bien tienden a justificar que los malos son los súbditos de los reinos exteriores y que el reino de Manapá ha sido objeto de un ataque coordinado desde reinos exteriores.
Mientras tanto, Dry Black-Berry se pasea por la bella capital del reino ofreciendo declaraciones en las que defiende su negocio de papeles legales pero amorales y a su gran amigo el Rey Sol-Rac. Lo que da pie a los juglares a cantar: “aquí no ha pasado nada”.
Y colorín colorado, estos cuentos no han terminado.
Exalumno del Instituto Nacional/Generación 64-65