Solidaridad en un mundo global
La solidaridad es un medio imprescindible para lograr un mundo habitable. Precisamente, en la declaración del próximo 31 de agosto como Día Internacional de la Solidaridad, Naciones Unidas nos recuerda que ser solidarios es más que un requisito de carácter moral; es además una necesidad del ser humano, en la medida que todos precisamos sentirnos amados por nuestros semejantes.
El prójimo, próximo siempre, la mejor receta de felicidad. No lo olvidemos. El día en que todos los pueblos de la tierra sean solidarios entre sí, el mundo será un oasis de paz. No existirá la tristeza y tampoco su vicio de maldades.
Por desgracia, vivimos un periodo de fuerte crisis, en el que las diferencias se acusan todavía más, cuando debiera ser todo lo contrario, la de actuar unidos para salir de este escollo de desastres. Téngase en cuenta, que jamás podrá hablarse de progreso humano mientras las naciones no cooperen unas con otras.
Avanzar en la cooperación es la mejor prueba de solidaridad de una civilización.
Por consiguiente, debemos aspirar en un futuro a consagrar el mundo solidario como forma de vida. En todo el orbe se llevan a cabo reuniones, conferencias, con el deseo de concienciar a la ciudadanía, de que únicamente trabajando en una misma dirección otro mundo es posible. En consecuencia, resulta fundamental la orientación que tomemos, que debe ser desde luego, la disposición de la mano tendida hacia toda vida humana indefensa.
El que no sirve para servir con diligencia, difícilmente va a servir para gobernar un pueblo. La solidaridad no es de boquilla, ni un hecho puntual, es un modo de vida, un talante de servicio incondicional a los sufrimientos del prójimo.
Víctor Corcoba Herrero
opinion@epasa.com
Escritor, España.
