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Solidaridad inicua

Por: Redacción 12/07/2016

El llamado más justo al que concurrimos sin dudar un milímetro, sin ambages, sin ideología, sin religiosidad es la solidaridad, más aún, en estos tiempos en que estamos en una III Guerra Mundial disimulada, con afectaciones bélicas en cualquier rincón del planeta injustificables pero, de algún modo, con cierto grado considerable de provocación. Es una experiencia difícil, traumática, por la cual cada vez que sale una nota respecto a cualquier ataque nos hacemos solidarios no acabando de mostrar nuestra conmiseración, aflicción, pena por estos dramáticos hechos cuando súbitamente aparece otro acto que sea producto de la naturaleza o por los hombres.

El papa Francisco hace un llamado a "globalizar la solidaridad". Este sabio y extraordinario líder no se equivoca en sus sencillos y profundos consejos a la humanidad, citarlo es un elixir contra la concurrente maldad de los hombres especialmente de los gobernantes que recurren en sus discursos, a la bendición divina de Dios por sus actos mezquinos y contrarios al bien común.

La solidaridad es fuente de existencialismo puro, dinámico, prestante y plausible de cualquier sociedad que dentro de cualquier estructura de Estado, consolida, calma y reconforta a los ciudadanos que aceptan y comulgan con este principio universal.

Recientemente hicimos una fuerte campaña por una Sra. que requería del tipo de sangre B+ para su hospitalización en Chitré. Utilizamos las redes sociales para su difusión y apoyo desprendido. Les enviamos la información completa a instituciones como la Policía Nacional y su director, el Sinaproc, Minsa, CSS., Cruz Roja panameña, medios de comunicación como TVN-2 que precisamente montó la "Campaña del Donante" en la semana alusiva a la donación de sangre. No encontramos respuesta ni llamado alguno por más de 10 días. Solamente se le acercó a esta humilde Sra. un miembro de la Policía Nacional quien le vendió su sangre B+ por cuarenta dólares ($40.00).

Alguien nos llegó a comentar que por nuestra oposición al gobierno actual se nos negaba el apoyo. De ser cierto, ¿qué clase de personas dirigen nuestro país? No me referiré al más grande cínico gobernante de mi Patria, jamás visto. Ya suficientes problemas y muertes ha causado antes de ser presidente.

La solidaridad debe fortalecerse, afianzarse, engrandecerse, sus más dignos ejecutores radican en las personas humildes que al instante la predican instantáneamente. No dejemos que nuestros malos gobernantes nos den malos ejemplos, quienes han hecho inicua la solidaridad que tanto pregonan. Enseñémosles con nuestro ejemplo a que a ellos también puedan serlo, ya que para ser un buen samaritano o cristiano no se necesita ir al Vaticano para ganarse el cielo. ¡Acción!

Ciudadano independiente

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