Solo la verdad
El escándalo por la titulación de un lote de 11 mil metros cuadrados en el área exclusiva de Punta Paitilla, a nombre de un florista, no debe terminar en la reversión del terreno a manos del Estado, sino que la población entera debe conocer quiénes fueron los verdaderos responsables de esta absurda decisión.
Luego de que la gobernadora de la provincia de Panamá, por medio de una nota como ciudadana común, solicitara al Ministerio Público (MP) una investigación, bien ha hecho el jefe de esta institución en ordenar las pesquisas por el supuesto delito contra la administración pública.
El Gobierno ha decidido recuperar las tierras a través de la figura del bien oculto para evitar pagar una indemnización, pero de ahora en adelante la atención pública estará centrada en la labor que ejecuten los funcionarios de la Procuraduría General de la Nación, que necesita, con urgencia, lavar su decandete imagen de sometimiento a los tentáculos del poder.
Este caso servirá para probar la verdadera independencia que debe existir en una entidad cuyo objetivo primordial es la persecución del delito.
De ninguna manera, la verdadera trama del traspaso del lote al “florista millonario” puede quedar como una historia más que sólo causó la indignación y el repudio de la sociedad.
Tampoco puede formar parte del largo listado de casos sin resolver -escándalo de la narcoavioneta, corrupción de altos directivos de la Procuraduría- cuyos presuntos implicados andan prófugos o aún se agitan en el ejercicio público.
Al MP no le debe temblar la mano en caso de descubrir anomalías en el escandaloso proceso de titulación, ya sea que los supuestos partícipes estén o no relacionados con las altas figuras de esta administración.