Solución integral
A partir de hoy, la Alcaldía de Panamá pondrá en servicio cincuenta buses en dos rutas del este y oeste de la capital que trasladarán grupos de usuarios al centro en viajes de ida y vuelta programados en horarios específicos. Contribuirá eficazmente la iniciativa municipal al descongestionamiento del servicio. Representará un alivio temporal a la grave crisis que se arrastra desde semanas atrás. Sin embargo, el aporte alcaldicio consistente en un servicio de diez días de duración no atacará el problema de fondo causado por el insuficiente número de buses de la empresa Mi Bus para atender la demanda conjunta de los usuarios.
Pasados los diez días de la contratación de buses por la alcaldía, proseguirá la crisis porque la empresa no contempla la solución real de la crisis, que es contar con un mayor número de buses. Un comunicado firmado por el gerente general de Mi Bus expresa que continúa con un plan de inversiones previsto en nuevas herramientas tecnológicas que aportarán la maximización de la operación diaria de los buses y de avanzar en una campaña de orientación y de comunicación a los usuarios. Textualmente, dicho comunicado expresa: “El equipo multidisciplinario de Mi Bus, en conjunto con los otros actores del sistema, viene desarrollando soluciones provisionales que mitiguen estos impactos, tales como anticipar la oferta del servicio, inversión de carriles, zonas de abordaje provisionales, medidas de control de tráfico en algunas inversiones y mayor información al usuario en puntos de alta concentración”.
Pero el comunicado no trata en ninguna parte la ampliación del número de buses del servicio diario, ya sea por importación de buses o por contratación de más unidades. Ante la reiterada posición negativa de la empresa, corresponderá a las autoridades adoptar medidas de fondo para impedir la prolongación de una crisis que podría provocar la indeseable aparición de hechos que desembocarían en diversas formas de alteración del orden público. Estamos ante una situación causada por incumplimiento del contrato firmado por la empresa y por errores en la planificación del servicio, que debieron considerarse antes de los vacíos evidentes que iba a motivar el retiro masivo de los “diablos rojos”.
Está en juego la preservación de la seguridad social amenazada por la incompetencia de la empresa, que cree que las deficiencias del servicio pueden atenuarse o desaparecer por medidas laterales como inversión de carriles y mejor información al usuario. No es aceptable que una empresa administrada por extranjeros someta a riesgos la estabilidad del orden público. La estrategia de evasión de las causas de la crisis del transporte público, puesta de manifiesto por el comunicado, revela que la empresa Mi Bus no enfocará la raíz del problema, a menos que las autoridades fortalezcan la presión o que se proceda sin dilación a la apertura del servicio con la participación de otras empresas que establezcan una competencia que atienda las necesidades de los usuarios. A pesar de las facilidades otorgadas a la concesión de la empresa, no solo no cumple estrictamente los puntos claves del contrato, sino que rehúsa afrontar la dimensión de la crisis. Para el Estado es un deber prioritario resolver las contradicciones que encierra la crisis.