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Solución o atropello

Por: Redacción 26/03/2016

No sabemos con exactitud el beneficio de los transportes piratas, o como el gobierno de turno le ha hecho llamar, transporte alternativo.

No podemos decir que en su totalidad son malos, porque el pueblo lo necesita, ya que cuando salimos cansados, afanados de las oficinas, escuelas y demás lugares de empleo, y lo único que deseamos es llegar a casa, no podemos decir no al llamado que nos hacen estos transportistas.

Pero no vamos a juzgar o buscar culpables de este mal, que como un cáncer va atacando hasta llevarnos a la muerte. ¿Hasta cuándo veremos estos buses, busitos, diablos rojos, verdes,  blancos, azules o  del color que sea, atentando contra la vida de los pasajeros?

Debemos buscar, entre todos, una rápida solución a este mal que aqueja al país y no solo verlo en las oficinas de los grandes mandatarios que no tienen la necesidad de sacrificarse en las mañanas, madrugado como el panameño de a pie, para llegar a su lugar de destino.

¡No, señores! Mirémoslo desde el fondo de la sopa para así buscar soluciones que nos beneficien a todos.

Cómo es posible que estos transportes no porten placa, seguro para daños a sí mismo y a terceros, que no se les regule el pasaje y que los hagan como quieran.

Qué pasa con la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre, su nombre mismo y por sí solo lo dice: autoridad, y una autoridad debe ejercer el mando. O su nombre solo se debe a un simple nombre, o es que los directores de esta entidad no entienden aún el significado de la palabra autoridad.

Pongámonos las correas y amarremos nuestros pantalones; hagamos valer esa autoridad que se nos ha dado.

Y veamos esto, no solo como la oportunidad de generar empleo o llevar dinero al hogar, sino desde el punto de vista que debemos sentarnos a dialogar sobre el rol, funcionamiento y las formas adecuadas para que este servicio no dañe a la población, sino más bien, sea una alternativa beneficiosa para muchos panameños de a pie que quieren y desean llegar a sus hogares, donde los espera su familia, y envejecer a su lado.

Solo nos falta organización para cambiar esta historia y ver mejores días.

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