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Sopa de pollo y actos de amor

Por: Redacción 14/07/2017

La sopa de pollo se usa para curar gripes, malestares estomacales o recuperar fuerzas, luego de una noche de fiesta y diversión. Lo cierto es que siempre resulta un medio para sanar, pero ¿has notado el acto de amor que está implícito en que alguien te haga una sopa de pollo?

Pensamos que el amor, la lealtad o amistad deberían venir acompañados de grandes sacrificios o de regalos soñados. Sin embargo, si nos mantenemos presentes y miramos cada momento del día a día, podremos apreciar el verdadero amor que se manifiesta a través de pequeñas acciones que llevan a cabo las personas que tenemos cerca. Hace pocos días me di cuenta de esto en casa de unos grandes amigos. Ella, una madre amorosa y preocupada. Él, un hijo muy estresado hasta el punto de enfermar. Todo comenzó cuando él por esos días no hacía otra cosa que trabajar en exceso y para colmo es uno de esos perfeccionistas que cree que debe estar en todo.

Su mamá estaba de paso y pasaría un buen tiempo antes de que se volvieran a ver. Ella tenía grandes expectativas de aprovechar el tiempo, conversar, pasear, comer y estar juntos. Sin embargo, los días transcurrieron en un estrés excesivo. Mi amigo terminó en el hospital con una infección respiratoria y todos esos deseos se fueron por la borda.

La recomendación del doctor fue tomar las cosas con calma, bajar la carga laboral y descansar. Al mismo tiempo su mamá pensó que debía hacerle una buena sopa de pollo, que le serviría para reponer fuerzas y sanar. Esa receta que le hacía desde pequeñito y que tenía como ingrediente principal amor y dedicación, sería su medicina en el punto justo que a él le gustaba.

Cuando estuvo listo pudo tomar poco, eso le permitió ingerir medicamentos y no pasó mucho tiempo para que se comenzara a sentir mejor y con apetito. Así que quiso más sopa de pollo de su mamá, reconoció que nadie la hacía igual y eso le puso a ella una sonrisa en el rostro, la llenó de satisfacción y finalmente tuvieron tiempo de hablar. Presenciar esto fue revelador. Me di cuenta de cómo normalmente obviamos lo que nos construye dentro. Me pregunto a partir de ese día: ¿por qué tenemos que enfermar para disfrutar de una sopa de pollo? ¿Por qué no vemos lo esencial en la gente que nos ama? ¿Por qué perdemos de vista el amor que está en los detalles y la compañía?

¿De qué sirven los éxitos, reconocimientos o avances laborales si perdemos de vista lo que necesitamos para ser felices? Estoy segura de que mi amigo pudo haber sacado un tiempo para disfrutar de su mamá y aprovechar de que le hiciera su deliciosa sopa de pollo mientras conversaban un rato o iban juntos a buscar los ingredientes. ¿Era realmente necesario esperar la parada obligatoria de una enfermedad, cuando esa misma pausa pudo hacerse desde la conciencia?

Se puede ser feliz solo disfrutando de aquellos y aquello que tenemos. Estoy convencida de que sí, pero para eso debemos comenzar por no obviar lo importante. Eso que tenemos siempre allí que creemos que siempre estará y que no estará para siempre.

¿Quiénes son las personas verdaderamente importantes en tu vida? ¿Cuáles son esas pequeñas vivencias que comparten y que dan sentido a tu existencia?

¡No esperes a extrañarlas! Comienza a ocuparte de cubrir las necesidades más importantes de tu ser. "El amor verdadero es inagotable, cuanto más das más tienes". Antoine de Saint-Exupery

Estudiante de Psicología

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Miércoles 15 de julio de 2026