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Sordera y ceguera


Cuando los medios de comunicación señalamos errores, no lo hacemos por el prurito de mortificar a alguien. Lo que nos interesa es corregir; más aún, a veces hasta nos permitimos ofrecer soluciones.

Desventuradamente, hay funcionarios a quienes les cae muy bien el dicho popular de que no hay peor ciego que el que no quiere ver ni peor sordo que el que no quiere oír. Hace algún tiempo nuestra Alcaldía Municipal anunció que había descubierto unos setenta carteles gigantes de anuncios y propagandas comerciales ilícitamente colocados en nuestras vías publicas y que había procedido a eliminarlos.

Nosotros, considerando que la remoción de esos enormes tableros requiere de todo un equipo de obreros para desmontarlos y grandes camiones para transportarlos lo cual resultaría oneroso, señalamos que ella no debiera ser tarea de la Alcaldía y que lo correcto sería darles a los interesados un plazo perentorio para retirarlos y hacerlos pagar los impuestos hasta entonces evadidos. Nuestra observación se estrelló contra la sordera y ceguera de los funcionarios de la alcaldía.

Ahora, para nuestra sorpresa, acaban de anunciar que continuarán la tarea de removerlos y tras nuestra objeción dirán que no los dejan trabajar.