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SOS del campo


REDACCION / PANAMA AMERICA

En circunstancias en las que los tratados de libre comercio con Estados Unidos y Canadá abren oportunidades para exportar, la agricultura panameña soporta una crisis que somete a riesgo la cobertura del mercado interno. Arroz, papa, cebollas, maíz, así como la producción de carne y leche, soportan una combinación de factores climáticos, financieros, tecnológicos que demandan acciones conjuntas de productores agropecuarios y el Gobierno. El intercambio de quejas y recriminaciones debería ceder espacio a soluciones racionales en que predomine una autocrítica veraz y racionalista de las partes. Los problemas de agricultores y ganaderos tienen antigua data. No es la primera vez que la sequía perjudica la siembra de los productos agrícolas de primera necesidad ni que disminuya la provisión de pasto para alimento del ganado. Sin embargo, se prosigue echándole la culpa a la demora de la estación de lluvias, cuando se ha hecho poco para prevenir la repetición cíclica de la inestabilidad del abastecimiento acuífero.

La tecnología agrícola internacional prevé en otras partes la construcción de reservorios y sistemas de canales de control y distribución de agua para afrontar el desencadenamiento de las consecuencias perniciosas de la sequía en la agricultura y la ganadería. En Panamá pasamos del polo crítico de la sequía al polo no menos crítico de los excesos de lluvias. Cuando crece torrencialmente el caudal de los ríos se provocan inundaciones devastadoras. Empero no se aprovecha las épocas del desmesurado repunte del agua para embalsarla y contar con alternativas de regulación del líquido elemento para usarla en la falta de lluvias. En EE.UU., China, España, Perú, y otras naciones afectadas por el estiaje cíclico, la tecnología se pone al servicio de la administración de los recursos hídricos para regularizar la irrigación de las áreas cultivables. Panamá no requiere grandes represas para derivar agua de tierras altas a tierras bajas. La lluvia es un don de Dios. Pero la mano del hombre no cumple la tarea de administrar eficientemente el recurso.

La inversión en infraestructura de almacenamiento y distribución de agua demanda esfuerzos financieros que sobrepasan la capacidad privada. Este puede ser uno de los puntos de discusión y estudio en los que debe concertarse la participación estatal y el asesoramiento y colaboración de la FAO en los avances de la ingeniería hídrica. Es inaplazable esta concertación de esfuerzos para rescatar al sector agropecuario de la debacle en la que está consumiéndose desde tiempo atrás. Igualmente debe avanzarse en la modernización de los sistemas de cultivo, la mecanización de siembras y cosechas, el uso intensivo de fertilizantes, el entrenamiento de los campesinos en nuevas técnicas.

Si no se concierta adecuadamente el entendimiento tecnológico, primero, entre los productores agrarios y ganaderos; segundo, el diálogo racional entre productores y el Estado para financiamiento de infraestructura, las importaciones de sustitutos extranjeros continuarán debilitando la presencia en el mercado nacional de arroz, maíz, cebolla, papa, carne de vacuno y cerdo. Las reservas de preferencia de productos nacionales en los TLC resultarán inútiles, porque el vacío productivo será cubierto por productos importados en el mercado local.

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Viernes 14 de agosto de 2026