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SOS del campo

Por: Redacción 25/08/2013

REDACCION / PANAMA AMERICA

En circunstancias que los tratados de libre comercio con Estados Unidos y Canadá abren oportunidades para exportar, la agricultura panameña soporta una crisis que somete a riesgo la cobertura del mercado interno. Arroz, papa, cebollas, maíz, así como la producción de carne y leche, soportan una combinación de factores climáticos, financieros, tecnológicos que demandan acciones conjuntas.

El intercambio de quejas y recriminaciones debería ceder espacio a soluciones racionales en que predomine una autocrítica veraz y racionalista. Los problemas de agricultores y ganaderos tienen antigua data. No es la primera vez que la sequía perjudica la siembra agrícola de primera necesidad ni que disminuya la provisión de pasto para alimento del ganado. Sin embargo, se prosigue echándole la culpa a la demora de la estación de lluvias, cuando se ha hecho poco para prevenir su repetición cíclica.

La tecnología agrícola internacional prevé la construcción de reservorios y sistemas de canales de control y distribución de agua para afrontar el desencadenamiento de las consecuencias perniciosas de la sequía. En Panamá pasamos del polo crítico de la sequía al no menos crítico de los excesos de lluvias. Cuando crece torrencialmente el caudal de los ríos se provocan inundaciones devastadoras. Empero no se aprovechan las épocas del desmesurado repunte del agua para embalsarla y contar con alternativas de regulación del líquido para usarlo en la falta de lluvias.

En Estados Unidos, China, España, Perú, y otras naciones afectadas por el estiaje cíclico, la tecnología se pone al servicio de la administración de los recursos hídricos para regularizar la irrigación de las áreas cultivables. Afortunadamente, Panamá no requiere grandes represas para derivar agua de tierras altas a tierras bajas.

Ciertamente, la inversión en estructura de almacenamiento y distribución de agua demanda esfuerzos financieros que sobrepasan la capacidad privada, si se calcula en forma aislada y desconectada. Este puede ser uno de los puntos de discusión y estudio en los que debe concertarse la participación estatal y el asesoramiento y colaboración de la FAO en los avances de la ingeniería hídrica.

Es inaplazable la concertación de esfuerzos para rescatar al sector de la debacle en la que está consumiéndose desde tiempo atrás. Igualmente, debe avanzarse en la modernización de los sistemas de cultivo, la mecanización de siembras y cosechas, el uso intensivo de fertilizantes, el entrenamiento de los campesinos en nuevas técnicas.

Si no se concierta adecuadamente el entendimiento tecnológico, primero, entre los productores agrarios y ganaderos; segundo, el diálogo racional entre productores y el Estado para financiamiento de estructura, las importaciones de sustitutos extranjeros continuarán debilitando la presencia en el mercado nacional de arroz, maíz, cebolla, papa, carne de vacuno y cerdo. Las reservas de preferencia de productos nacionales en los tratados de libre comercio resultarán inútiles, porque el vacío productivo será cubierto por los productos importados a los que se les ha abierto el mercado local.

Existe una relación tecnológica entre riego, uso de la tierra y zonas ecológicas en las que el abastecimiento regularizado del agua juega un rol que solo percibimos nebulosamente en temporadas de crisis. Es tiempo de encarar la problemática en forma integral.

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Jueves 13 de agosto de 2026