Subir por la escalera de la vida… nada fácil
Mediante el Decreto Ejecutivo 596 del 17 de noviembre de 2008, el Ministerio de Educación (Meduca) estableció que cada año, el 18 de noviembre, se celebrará el Día Nacional de los Valores Éticos y Morales.
Al recordar esta fecha, viene a mi mente uno de mis estudiantes, Francisco, que en una de las clases de desarrollo humano me comentaba que él veía la vida como subir por una gran escalera.
VALORES COMO LA AMISTAD, LA SOLIDARIDAD, EL SACRIFICIO, LA BONDAD, LA AYUDA AL PRÓJIMO, LA COMPASIÓN Y EL DESPRENDIMIENTO, SERÁN RESULTADO NATURAL EN AQUELLAS PERSONAS QUE LLENAS DEL VALOR MÁS IMPORTANTE DE TODOS, EL AMOR, HARÁN USO DE ESA GRAN ESCALERA DE LA VIDA.
Me quedé meditando en aquella ilustración y definitivamente que es muy cierto.
1-Cuando utilizamos una escalera lo hacemos con algún propósito en mente. Tenemos un destino específico, siempre lo hacemos con un objetivo por lograr. Así es nuestra vida: o por lo menos así debería ser… irla “subiendo” siempre con metas claras, objetivos específicos que nos motiven cada día a alcanzar mayores y mejores “alturas”.
2-Utilizamos pasamanos. Una tarde saliendo de mi trabajo pude percatarme de cuán importante es “irse agarrando”, pues pisé en falso y por poco me caigo escaleras abajo. Si no hubiese sido por el apoyo que encontré de unas barandas, que con justa razón fueron colocadas allí, otro hubiese sido el desenlace. ¿Será que en nuestra vida algunas personas que conocemos llegan a ser esos puntos de apoyo importantes para evitar o amortiguar la caída?
3-Subimos y bajamos por ella. Así como podemos ascender, también podemos descender por “la escalera de la vida”. Sentimos que subimos cuando todo nos sale muy bien, cuando nuestros planes y sueños se concretan, o a pesar de las dificultades, sentimos que avanzamos. En cambio, cuando bajamos escalones, podría representar aquellos momentos de la vida en los que sentimos que todo nos sale muy, pero muy mal, cuando los fracasos y las decepciones tocan a la puerta de nuestras vidas. Sentimos muchas veces como un estancamiento. ¡Cuán difícil se torna muchas veces avanzar!
Si continuamos meditando en el ejemplo de la escalera, nos daremos cuenta de que en el constante subir, detenernos, bajar y volver a subir… nos encontraremos practicando un gran número de valores que nos permitirán, precisamente, utilizar esta escalera de la mejor manera posible, como por ejemplo: Se necesita valentía para vivir la vida, mucha perseverancia, entusiasmo y optimismo, sobre todo cuando todo parece ir en nuestra contra.
¡Qué decir del valor del perdón! Cuando el odio, el sentimiento de culpa y el resentimiento asoman a la puerta de nuestro corazón. ¡Cuán necesarias son la humildad, la sencillez, la serenidad y la gratitud! cuando todo el mundo parece sonreírnos, cuando el reconocimiento y el prestigio amenazan con transformarnos en seres orgullosos y prepotentes.
Cuando vamos por esa escalera de la vida y tenemos que hacer un alto, pues sentimos que ya no podemos más, que todo pareciera terminar allí… cuando el dolor invade lo más profundo de nuestro ser; la incertidumbre y la desesperanza atacan como las más crueles enemigas.
Sentimos que nos falta el aire, las fuerzas para subir un escalón más… es tiempo de vivir la paciencia y la tolerancia a su máxima expresión y, sobre todo, la fe y la esperanza de que las cosas mejorarán para nosotros… Es precisamente aquí cuando nos hacemos más humanos, ya que como también hemos pasado por esos momentos de dura prueba, estaremos en la capacidad de ponernos en el lugar del otro, poniendo en acción la empatía, la comprensión y el apoyo mutuo. Valores como la amistad, la solidaridad, el sacrificio, la bondad, la ayuda al prójimo, la compasión y el desprendimiento serán resultado natural en aquellas personas que llenas del valor más importante de todos, el amor, harán uso de esa gran escalera de la vida, avanzando hacia la excelencia, poniendo en práctica los valores de la responsabilidad, el estudio, el trabajo, la dedicación y el servicio.
Que en esta fecha tan especial nos propongamos vivir en valores, que tanto necesitamos, para el crecimiento como individuos y como sociedad.