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'Supuesto delincuente'-'el delincuente'

Por: Redacción 07/04/2017

El Gobierno Nacional debe liberar a los presos políticos. Aunque nieguen que los hay, la realidad demuestra lo contrario. Tristemente, la persecución ha encontrado acomodo en los estrados del Ministerio Público y del propio Órgano Judicial. Aunque se diga que se trata de casos que han tenido que llevarse a los tribunales y ante la "justicia", insistimos, la realidad grita otra cosa. Lo primero que se le presenta a la inteligencia del pueblo panameño es la manifiesta y alto evidente contradicción existente entre personas acusadas del actual gobierno de haber cometido "supuestos" delitos, entre tanto que a los del pasado se les dice que "han cometido delitos". De modo tal que para unos vale el estado de inocencia y para los otros eso es letra muerta. La diferencia sigue por otros lares también: para los que han cometido "supuestos delitos" en el actual gobierno, a ellos se les otorgan medidas cautelares, nunca la detención preventiva; se les confiere el beneficio de la fianza de excarcelación, nunca se les niega; se les da país por cárcel, nunca el encierro; y ello sin dejar de mencionar que a no pocos ni siquiera se les abre una investigación penal y cuando no, la Corte sale a decir que no se investigará nada.

Sin embargo, para los del pasado gobierno, bajo el epíteto de "han cometido delitos", nunca "supuestos", nunca hay una medida cautelar distinta a la detención preventiva; no hay fianza excarcelaria –salvo una u otra excepción-, menos "habeas corpus" que valga la pena y todo recurso o defensa de los abogados de los tales no encuentra el mínimo eco en los estrados de los fiscales ni en los tribunales. A estos se les envía al Renacer como los peores delincuentes, si no, hay que mirarse en el espejo de Riccardo Francolini. Para los que han cometido "supuestos delitos" no hay medida cautelar alguna que implique o traduzca privación de la libertad, pero para los que "han cometido delitos", hasta la Interpol se acciona –con el consiguiente fracaso de pedidos de búsqueda o de aprehensión mal elaborados o mal redactados y que han rebotado ante este organismo o policía internacional-; surgen los pedidos de extradición y hasta a un buen hombre y joven talento nacional, orgullo para Panamá, como lo es Mayer Mizrachi, le niegan un permiso para asistir a recibir un premio, merced a su ingenio y talento, en Europa. Hasta allá llega la maldad y la persecución.

No hay duda alguna de que quien persigue, a nivel político, actúa guiado por bajas pasiones: la pasión del hacer sufrir, golpear, diezmar, mermar a las personas, reducirla a la humillación, a la privación de la libertad, a la muerte de toda dignidad, y con ello corriendo igual o peor suerte familiares y amigos. Quien, "per se", es un perseguidor es en realidad un perseguido. Un perseguido por las bajas pasiones; por la malquerencia y por la ausente y nula capacidad de comprender que cuando se ejerce el poder, este debe ejercerse de modo gallardo, como todo un caballero de la política, y que se gobierna para enaltecer a un país, para sembrar decoro en la nación y para que todos los panameños se vean beneficiados con planes tangibles y concretos de desarrollo y paz social. No puede haber paz en donde reina el resentimiento político; allí en donde se ha sembrado la cizaña del odio y del rencor. Y con ellos arrastrando a un pueblo que solo exige y demanda vivir laborioso y en paz, con salud y educación. El país demanda, con carácter de inminencia, una auténtica reconciliación nacional que empiece a dar muestras palpables de que ningún odio o venganza conduce a nada bueno.

Concluyo diciendo que: cosa distinta es que te tengan por culpable antes de juzgarte y otra que se te tenga por inocente hasta que, definitivamente y en firme, te declaren culpable en un juicio público y con fiel apego a los derechos y libertades constitucionales, legales y convencionales.

Abogado

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Miércoles 15 de julio de 2026