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Tala indiscriminada de árboles

Por: Redacción 17/09/2014

Es una verdadera lástima ver cómo en nuestro país se cortan árboles sin temor de Dios ni remordimiento. Uno de los atractivos de muchas ciudades en el mundo es la cantidad de árboles que adornan sus calles y el respeto que existe por los mismos. En la nuestra sembramos pocos y derribamos bastante, por lo que existen calles casi totalmente arboladas y otras como Calle 50 que tienen muy poco de ellos. Antes se acostumbraba sembrar árboles y arbustos florales alrededor de las casas, pero como la mayoría de ellas han sido vendidas para construir grandes edificios, lo primero que hacen es derribar cuantos le quedan delante y así vemos cómo hay solares totalmente limpios hasta de césped y nadie siembra nada alrededor de esos edificios. Somos una ciudad huérfana de árboles porque no tenemos la cultura de sembrarlos, sino de salir de ellos.

Mi abuelo en Las Tablas nos contaba de la selva que había entre ese pueblo y Tonosí, selva con fieras y todo. Hoy pasamos por la carretera y toda esa selva se convirtió en potreros que no respetan los árboles y solo se ven algunos sirviendo de cerca y de malas en el sesteo para el ganado que descanse y tome agua. ¿A dónde se fue esa selva que solo queda en el recuerdo de quienes escuchamos las historias de aquella gente cruzándola expuestos a los animales salvajes? En la escuela primaria aprendí que los árboles son indispensables para la lluvia y ahora nos quejamos de que en nuestra región no llueve. ¿Cómo queremos que caiga agua si no existe su origen? Cuando voy por aquella región siento un verdadero dolor. Cuando era niña, en mi calle todos y cada uno tenía un árbol frente a su casa, hoy hasta los del parque los tumbaron y aquello, por más bonito que sea como parque, parece un peladero. Por algo mis paisanos tienen la fama de que donde llegan hacen desaparecer los mismos.

Los ambientalistas panameños para lo único que sirven es para salir en televisión hablando contra los gobiernos, pero luego se cruzan de brazos ante tanto deterioro ambiental.

Esos paisanos vinieron a trabajar la tierra en Darién y han deforestado parte de esa provincia. Pero los indígenas no se quedan atrás y, peor todavía, porque los santeños lo han hecho para trabajar y los indígenas los derriban para venderlos y hacer su negocio. Lo peor de todo es que en nuestro país existen leyes para la conservación de la naturaleza, leyes que no se cumplen en lo absoluto, a la vista de las autoridades de la Anam y los ambientalistas que guardan silencio cómplice por la forma como acabamos con el ambiente, siendo ellos los primeros llamados a conservarlo. Los ambientalistas panameños para lo único que sirven es para salir en televisión hablando contra los gobiernos, pero luego se cruzan de brazos ante tanto deterioro ambiental; no he escuchado a ninguno de ellos protestar por lo que dije anteriormente de los constructores de edificios que rellenan completamente los terrenos y ese silencio complica más la situación. Yo entiendo que si soy ambientalista es para cuidar del ambiente y la falta de actuar de ellos deja mucho que decir por la falta de coherencia en sus actuaciones.

Es una lástima que tenga que escribir un artículo que parece negativo porque no es mi forma de ser, más bien soy positivista, pero en este caso no existe nada positivo que decir sobre la vida de los árboles en Panamá con la necesidad que tenemos de ellos. En una calle central de Betania tenemos varias cuadras sembradas de guayacanes y cuando florecen en abril son un verdadero espectáculo, digno de que se lleve allí a los turistas que nos visitan en ese momento. Hace un par de años, no recuerdo qué autoridad quiso derribar esos árboles y casi lo linchan, no los ambientalistas, sino la ciudadanía que no tiene nada que ver con ellos. ¿Por qué no sembrar más guayacanes, robles, acacias, lluvias de oro que florecen tan hermoso cuando les corresponden? ¿Por qué en vez de sembrar matas en las calles no siembran veraneras, papos y otras matas que florezcan para dar más vistosidad a la ciudad, no solo para los turistas, sino también para los panameños que circulamos por esas calles?

Ojalá cambiemos nuestra actitud y manera de pensar sobre el particular y tengamos lo que tienen en otras ciudades de la región.

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Viernes 7 de agosto de 2026