Tapón del Darién y prioridades
La provincia constituye nuestro recurso natural básico más importante del país, después del Canal. En nuestro criterio, el Tapón del Darién debe permanecer como tal, para salvar los valores que encierra, indispensables para la nación.
Resulta preferible terminar las futuras ampliaciones canaleras, y desarrollar en todos los aspectos más significativos, todavía pendientes en las provincias centrales, Chiriquí y Bocas, donde nuestras respectivas provincias esperan las inversiones y el apoyo de las diversas instituciones estatales.
En el turismo es obvia esta necesidad, que no requiere detalles, y cuya rentabilidad es alta. Los requerimientos para el sector agropecuario están a la vista, tradicionalmente abandonados, quizás por sus riesgos normales, cuya problemática requiere de una atención bien especializada y capaz. No son pocos los países que mantienen ese renglón prioritariamente con éxito, que no es necesario mencionar.
Para la atracción del mercado turístico, en el orden internacional está demostrada la necesidad del mercadeo y las inversiones. En la ganadería, la agricultura, y sus derivados, en estos momentos resulta vital la mayor atención del Gobierno, cuya base de las promesas electorales están en juego.
Este sector no solo requiere de su propio desarrollo como industria, con productividad y rentabilidad, además, alcanzar el bienestar de sus fuerzas productivas, incluyendo los precios en el mercado para la canasta básica, alcanzable a la población de bajos ingresos. El transporte masivo todavía en ciernes, sin solución para la transportación popular, imprescindible para la industria, el comercio, y múltiples necesidades sociales, son las demandas del momento, sin incluir, necesidades como aseo, agua, vivienda, salud, y otras.
Analizando la política de Estado, no se encuentran las mejores soluciones en cuanto estos estamentos, ¿cómo entonces vamos a complicar la vida nacional con afectar el Tapón del Darién, cuyas implicaciones pueden ir más lejos de nuestros posibles cálculos?
No es menos cierto que otros intereses foráneos y domésticos inciden en esta problemática, secularmente, ahora con el pretexto del suministro eléctrico, que significaría la primera brecha para iniciar la afectación de nuestro segundo recurso natural, cuando todavía mantenemos un rosario de carácter político, social, y económico, que no ha sido superado en los cambios de Gobierno. ¿Por qué continuamos con polémicas inútiles, ampliando la distancia entre ricos y pobres, con partidos políticos que entran y salen del poder, sin definir una política de Estado coherente y realista para nuestro pueblo?