default

Tarea crucial para los próximos cinco años

Por: Redacción 05/05/2014

Las políticas económicas y sociales implementadas en relación con la canasta básica de alimentos han sido expuestas a través de los años por distintos Gobiernos como una necesidad para enfrentar la pobreza y mejorar el nivel de vida de la población. Sin embargo, en la práctica no se ha logrado concretar los distintos mecanismos de seguimiento y evaluación porque los funcionarios encargados del ramo han sufrido de omisión, postergación y hasta ignorancia.

La verdad es que en los últimos quinquenios las autoridades de turno han hablado sobre el tema y mostrado su preocupación, pero no han hecho lo suficiente, más que abordar el asunto con medidas políticas populistas y cosméticas, creando en ocasiones desabastecimientos e inseguridad alimentaria. Incluso, parece haberse perdido la óptica de todo lo que hay que hacer y muchas veces las concepciones están enfocadas hacia la lucha contra la pobreza, descalificando la participación clave de gremios y agentes conocedores del tema.

En calidad de miembro directivo de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá y representante del Grupo Alimentación, en los últimos ocho años hemos participado de muchas reuniones con presidentes de la República, ministros de Estado, directores de instituciones y diputados, además de visitado a productores, exportadores e importadores en todas las áreas productivas del país, para analizar de primera mano la situación real con respecto a la oferta y demanda de alimentos. Como consecuencia, hemos elaborado varios documentos con recomendaciones puntuales que pretenden, más que robarle el rol protagónico al Gobierno, acompañarlo en el abordaje de su responsabilidad, la cual se reclama prontamente para asegurar un acceso seguro a la cadena alimentaria nacional.

Por un lado, la puesta en marcha de programas y proyectos agropecuarios requiere de un profundo compromiso de las autoridades, así como la asignación y ejecución efectiva de presupuestos y partidas, de forma que garanticen la sostenibilidad de las acciones y metas propuestas. Y por otro, es necesario desvincular el campo del clientelismo político, lo cual muchas veces es casi imposible debido a que las designaciones de funcionarios se hacen más con base en la influencia y conveniencia de los partidos políticos que por la experiencia técnica y capacidad moral de personas idóneas.

Sin duda, debe existir una buena colaboración entre las autoridades y los sectores productivos e importadores, y la debida concertación de acciones en los ámbitos de la planificación, producción y comercialización de una oferta sistemática de alimentos. En ese sentido, esperamos que el nuevo gobierno tenga la suficiente capacidad de ejecución para aprender de los errores de sus antecesores y dejar al lado la terquedad y tomar conciencia de la importancia del agro para lograr la seguridad alimentaria y preservar el orden, la tranquilidad y la paz de la población.

Desde ahora nos comprometemos en continuar la búsqueda de mecanismos y alternativas para que las nuevas autoridades obtengan los conocimientos y puedan así implementar cuanto antes los programas de infraestructura y sistemas de producción y abastecimiento de alimentos. Consideramos que el momento es oportuno para extender nuestra mano y acercarnos a quienes dirigirán el país en los próximos cinco años y orientarlos en temas relacionados al agro para así poder asegurar la consecución de proyectos y el cumplimiento de sus promesas de campaña.

Los próximos cinco años serán vitales para el futuro del país. Si llegamos a 2019 sin haber resuelto el problema del agro, correremos el peligro de que por primera vez en nuestra historia, necesitaremos de las importaciones para suplir las necesidades básicas de granos, carne y verduras. Indudablemente, eso sería lamentable por sus consecuencias en la economía rural y todos los demás efectos que de ello se generen.

Por tanto, es hora de que juntos concentremos esfuerzos y eliminemos definitivamente los “cuellos de botella” en la producción agropecuaria. Lo primero sería nombrar a un ministro del Mida que no tenga miedo y actúe bajo los preceptos de la transparencia y de los mejores intereses de los productores y consumidores del país, y que no le tiemble la mano para sentar en su lugar a los gamonales que se benefician de negocios y prebendas a expensa de los pobres productores. Igualmente, es la hora de desburocratizar todo lo que tenga relación con el agro: Mida, Minsa, Aupsa, IMA, Idiap, BDA, ISA, Mici, etc., para facilitar y promover la producción de alimentos. Por supuesto, es hora de activar la famosa Cadena de Frío, abrir el sector a la competencia y establecer normas internacionales de producción.

No debemos dudar de la enorme capacidad que tenemos los panameños para minimizar una situación crítica y darle base por bola o muerte por omisión. El momento invita a la cordura y a una buena comunicación. Esperamos que con el concurso de todos los sectores, el nuevo gobierno logre cristalizar sus promesas de campaña para beneficio de todos los productores y consumidores del país, y así ayudar a resolver nuestro más temible problema.

 

Edición Impresa

Viernes 7 de agosto de 2026