Tareas para un Alcalde
Según trascendió de su encuentro “secreto” con el vicepresidente y jefe de su partido (Juan Carlos Varela), al alcalde Bosco Vallarino le dieron un plazo, dícese que de 120 días, para enderezar su gestión y salvar su puesto. Pero la tregua pactada, no dejó en claro si finalmente se crearía la anunciada “Autoridad Suprema Nacional la Basura (ASUNABA, podría ser su sigla)”, cuyo principal promotor parece ser (desde luego hay otros detrás) el seudo “ministro de turismo”.
Algunas cosas han cambiado desde el publicitado encuentro. La ASUNABA no ha terminado de concretarse y Vallarino parece haber conseguido que, por ahora, no lo despojen de la que puede ser su tabla de salvación. Si el Alcalde, como ha dicho, está dispuesto a dar la batalla, su posición debe ser contundente y oponerse al nacimiento del esperpento. Si ese adefesio fuera creado, creo que, aparte de provocar la hilaridad de nuestros países vecinos, con seguridad seríamos candidatos a encabezar “la antología de los disparates”.
Pero el Alcalde, si de verdad quiere escapar del escarnio público, aparte de lanzarse frontalmente contra la cuna del monstruo, debe, además, crearse “espacio de maniobra”, con acciones que mejoren su imagen y le permitan recobrar fuerza. Le propongo algunas como las siguientes:
Primera: Poner alma, vida, corazón, y todas sus libras, como parapeto protector para impedir que Shamah y el triunvirato que lo secunda den a luz al monstruo que vienen incubando. Si es necesario, señor Alcalde, encadénese a uno de los camiones recolectores o baile encima para llamar la atención.
Segunda: Llore, patalee y declárese en huelga de hambre (con su fama de tragón, el pueblo valorará sus privaciones); pero no permita que lo sustituyan por un alcalde espurio.
Tercera: Inicie una campaña, seria, no de fachada para acabar con la bribonada de la apropiación de las calles y aceras por comerciantes inescrupulosos, que “las alquilan”. De continuar esa execrable práctica, dentro de poco los conductores que pagamos “impuesto de circulación” no encontraremos espacios para estacionar.
Cuarta: Construya estacionamientos municipales, comenzando por uno diagonal a la sede de la Alcaldía. La Plaza Francisco Arias Paredes sería ideal. Allí puede construirse un estacionamiento de tres pisos bajo tierra, y otros dos, uno al nivel de la calle, más un piso alto, para mil estacionamientos (1,000), suficientes para todas las personas que acuden el ministerio de Economía, la Alcaldía, la Procuraduría, etc.
Quinta: Combata los ruidos innecesarios. En áreas como la Vía Argentina los decibeles exceden todos los límites razonables.
Sexta: Instituya la placa única. Los vehículos introducidos al país serían matriculados y pagarían por adelantado el Impuesto de Circulación. La cantidad a pagar dependería de su promedio de vida útil. Por ejemplo: 10, 12 o 14 años. La placa sería permanente y se eliminaría el cambio anual que crea tantas incomodidades.
Sería importante que mejore su equipo de colaboradores; pero más aún que el alcalde entendiera que para recomponer su gestión debe pensar en solucionar, según su urgencia, los problemas que mayormente preocupan a los habitantes de la comuna capitalina; y olvidarse del circo y de la fanfarria.
