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Tareas para un año decisivo

Por: Redacción 31/12/2015

Es un buen momento para hacer rectificaciones y retomar con nuevos bríos viejas promesas que no se cumplieron este año y que en el nuevo ciclo de calendario tendremos la oportunidad de retomar y llevar a buen puerto como país. Esto es imperativo para que podamos dar el salto de calidad que nos va a beneficiar a todos en general.

Curiosamente, la educación no ha sido prioridad en ningún gobierno de la nueva democracia. Y esto se debe a que los resultados de los esfuerzos por hacer de nuestro país un lugar con ciudadanos instruidos con contenidos de calidad no se verá en un periodo presidencial y ha sido casi imposible ver obras tangibles o intangibles que los gobiernos lleven adelante y que no puedan inaugurar porque su conclusión será posterior a su salida.

Es hora de las acciones de estadistas. Por eso aplaudo la idea del gobierno actual de dar pasos hacia el turno único en el sistema público de educación. Esto se debe complementar con la masiva construcción de escuelas, que reemplacen al turno vespertino y todo lo que eso involucra. Equiparar la posibilidad de recibir una educación lo más cercana a la de los colegios particulares es un derecho y una misión que, finalmente, no es más que cumplir con quienes quieren ser mejores panameños.

El sistema de transporte urbano en todo el país se ha convertido en un inhibidor de la prosperidad económica del país. Tranques monumentales, atrasos en los tiempos de transporte de las personas de sus casas a sus trabajos y viceversa, falta de calidad en la prestación del servicio en cuanto a frecuencia y comodidad en el metrobús en la capital del país, así como las aglomeraciones en el metro de Panamá en la hora pico, hacen que el problema sea abordado de manera integral. Es un buen momento para poner al frente de la solución a quienes tengan no solo el conocimiento, sino además la voluntad y la confianza absoluta del jefe del Ejecutivo, así como carta blanca para hacer lo que sea necesario para resolver el problema de manera integral. Los actuales encargados de hacerlo no lo van a lograr y un primer paso positivo será el reemplazo de ministros, directores y jefes de autoridades respectivas.

Hay que reconocer y aplaudir el crecimiento económico responsable del último año. No es lo mismo crecer con un alto porcentaje de inflación, o de aumento de la deuda externa. Crecimiento sin agregar problemas presentes o futuros a la situación del país es bueno. Lo que sigue es mejorar la calidad de los salarios, aumentar dramáticamente el empleo juvenil y sobre todo, reducir la enorme cantidad de subsidios asistenciales, instrumento de un populismo de lo más antiguo, que solo sirve para mantener caudales políticos cautivos mientras que haya bonanza económica.

POR EL BIEN DEL ACTUAL SISTEMA DEMOCRÁTICO, QUE CON SUS COSAS BUENAS Y MALAS FUNCIONA, NUESTROS PARTIDOS DEBEN RETOMAR LA VIDA INTERNA Y MOVILIZAR A SUS MILITANTES. RETORNAR A LA FORMACIÓN POLÍTICA SERIA Y DEFINIR SUS PLANTEAMIENTOS CON BASE EN UN PROGRAMA IDEOLÓGICO CLARO Y POSIBLE.

La eterna discusión de la seguridad en el país. Entre la percepción de la que se habla desde el gobierno y la realidad que aparentemente hay --según los medios de comunicación-- un punto medio donde la Policía Nacional hace un trabajo importante y poco reconocido y la delincuencia es sobredimensionada pero real. Estamos en el momento justo de revertir los índices y la percepción ciudadana. Hay que escuchar las voces de quienes, con conocimiento de causa, atribuyen al ocio la mayoría de los problemas que tenemos en este sentido.

Presos en un sistema penitenciario que no resocializa, jóvenes que solo acceden a ingresos a través de esporádicos empleos mal pagados debido a sus casi nulas competencias académicas, consecuencia de lo que planteaba al principio de esta columna. Este es el momento para darle la vuelta a esto.

Y desde el punto de vista político, los partidos de oposición, Cambio Democrático y Partido Revolucionario Democrático, enfrentan encrucijadas históricas que los pueden devolver a la posibilidad de ser opciones reales de poder, o convertirse en espectadores de la defunción de un sistema político que daría paso a movimientos personalistas y candidaturas independientes con su consecuente incertidumbre.

El cambio en los liderazgos de estas fuerzas políticas ya es obligatorio e impostergable. Por el bien del actual sistema democrático, que con sus cosas buenas y malas funciona, nuestros partidos deben retomar la vida interna y movilizar a sus militantes. Retornar a la formación política seria y definir sus planteamientos con base en un programa ideológico claro y posible.

Todo lo anterior es posible de hacer el próximo año. Ojalá no pasen los próximos 12 meses y volvamos a plantear los mismos puntos anteriores. Es el momento de actuar.

Feliz 2016.

Ingeniero de Sistemas y Asesor de Estrategia Política.

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