Tarifas más bajas
El Gobierno se apresta a iniciar las negociaciones de los nuevos contratos para la concesión, a 15 años, del servicio de distribución de energía en Panamá, que finalizan en el 2013.
Cuando se privatizó el Instituto de Recursos Hidráulicos y Electrificación (IRHE), el caramelo que se le vendió a los panameños fue que se obtendrían precios más baratos en la tarifa de la luz.
Nunca fue así, pues desde 1998, las constantes fluctuaciones en el precio del petróleo han sido las justificaciones ideales para los aumentos de la electricidad.
Además, y a pesar de que posee el 49 por ciento de las acciones en las empresas Edemet, Edechi y ENSA (antigua Elektra Noreste), el Estado panameño no ha ejercido el verdadero equilibrio en la fijación de las tarifas que, según la normas actuales, se hacen dos veces al año.
De los errores quedan lecciones, por lo que esta administración tiene la gran oportunidad de hacer las correcciones de las cláusulas que impactan de manera negativa a los clientes en todo el país.
Ese objetivo no tiene que ser un eslogan o una promesa de campaña, sino una decisión en firme que le ayudará a evitar desembolsos, cada seis meses, de unos B/40 millones en subsidios, que bien servirían para más obras sociales que tanto se necesitan.
