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Tecnología, futuro de la agricultura en Panamá

Por: Redacción 28/01/2014

Jorge Ricardo Silén Santacoloma /Licdo. en Economía Agropecuaria y Agronegocios (opinion@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Muchos se preguntan sobre el futuro incierto que afrontará el sector agropecuario en Panamá en los próximos años. La realidad es que en este sector, la tecnología es la clave. Tecnología no solo es cuestión de maquinaria o equipo pesado, sino tecnología genética o biotecnología. Muchos leemos y creemos en información que está en las redes sobre lo peligrosos que son los organismos genéticamente modificados (GMO por sus siglas en inglés) e inmediatamente pensamos en los efectos que causan en la población. La realidad es que mucha información que leemos no es acertada. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), no hay ningún tipo de evidencia de daños ambientales o a la salud en los países que han apostado a estas tecnologías en el sector agropecuario.

EL OBJETIVO DEBE SER OFRECERLE A LA POBLACIÓN COMIDA MÁS BARATA, PERO NO AL COSTO DE LA SALUD DE LA POBLACIÓN.

Hoy en día vemos un país en crecimiento en el cual cada vez se cultiva menos tierra, y cada vez se enfrentan problemas de sequía y plagas que causan pérdidas inmensas a los productores a quienes se les hace imposible ser productivos en este rubro. Por eso es que hay que incursionar e implementar nuevas semillas, nueva genética en el ganado, en conjunto con políticas de Estado que incentiven al productor y que le permitan ser más productivo.

Gracias a los granos genéticamente modificados, por ejemplo, se pueden utilizar menos pesticidas, menos recursos naturales y obtener más rendimiento de las cosechas. Es decir, los países que le apuestan a la biotecnología han podido ser de tres a cuatro veces más productivos, en la misma cantidad de tierra, que las generaciones anteriores.

En Panamá existe un grave problema de rendimiento en los cultivos por los mismos problemas que se ven a nivel mundial: sequía, pestes y plagas. Los países que permiten el uso de organismos genéticamente modificados también han tenido dichos problemas, pero han podido contrarrestarlos gracias al uso de estos organismos.

EL ESTADO DEBE DEJAR DE FAVORECER LAS IMPORTACIONES Y DEDICARLE MÁS INCENTIVO AL PRODUCTOR, EL CUAL SE ENCUENTRA EN UNA DE LAS PEORES CRISIS DE LA HISTORIA, NO SOLO EN PANAMÁ, SINO A NIVEL MUNDIAL.

La información que está en boca de la mayoría liga este tipo de tecnología con enfermedades como el cáncer. Sin embargo, no existe ninguna evidencia que diga que sea causante del mismo. En el fondo, el objetivo debe ser ofrecerle a la población comida más barata, pero no al costo de su salud. Todo lo que es modificado genéticamente, lleva muchos estudios y un proceso de aprobación estricto que demora casi siete años en Estados Unidos por el Usda (US Department of Agriculture), FDA (Food and Drug Administration) y el EPA (Environmental Protection Agency) antes de ser disponible al público y/o consumo humano.

Se argumentará que países como los de la Unión Europea no permiten la importación de estos organismos por cuestiones ambientales. Más que eso, son preocupaciones económicas ya que la mayoría de los productores de la Unión Europea son chicos y/o orgánicos, y permitir dicha importación los pondría en riesgo económico por no poder competir con productores que utilizan genética mejorada.

La realidad que no se escucha es sobre los grandes efectos positivos que han dejado en la población mundial, gracias a personas como Norman Borlaug, biólogo pionero y ganador del Premio Nobel de la Paz por sus contribuciones al suministro mundial de alimentos, quien pudo salvar a más de mil millones de personas que morían de hambre por todo el mundo.

En Panamá tiene que haber más política de Estado que incentive no solo al productor, sino a las universidades locales a llevar a cabo investigaciones sobre mejoras a estos organismos a medida que va evolucionando el ambiente. El Estado debe dejar de favorecer a las importaciones y dedicarle más incentivo al productor, el cual se encuentra en una de las peores crisis de la historia, no solo en Panamá, sino a nivel mundial. No estoy diciendo que se eliminen, pero que en lugar de traer importaciones procesadas en el producto final, traigan semillas y genética animal para que los productores locales sean los que produzcan. Si no se hace algo, los productores abandonarán las tierras e irán vendiéndolas, lo que empeorará aún más el sector agropecuario.

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Lunes 10 de agosto de 2026