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Teléfono rojo


REDACCION / PANAMA AMERICA

El Gobierno comunista de Corea del Norte cortó el teléfono rojo que lo comunicaba con el Gobierno democrático de Corea del Sur en víspera de un ataque bélico. Simultáneamente, dio a conocer que ha emplazado las rampas de lanzamiento de misiles de carga nuclear que apuntan a Estados Unidos e islas de la región de ultramar. Antes anunció que ha puesto fin unilateralmente al tratado de alto al fuego suscrito con Corea del Sur a mediados de la década de 1950. ¿Es una maniobra de provocación? ¿Estamos en los prolegómenos de un conflicto que nos puede llevar a la Tercera Guerra Mundial?

La llegada al poder del joven e inexperto Kim-il-jun ha creado una percepción de incertidumbre y desasosiego, por lo cual resulta por ahora impredecible descifrar si ha montado una estrategia de intimidación sobre sus vecinos o si sus decisiones están basadas en la realidad de torvos planes de agresión nuclear.

Los norcoreanos deben estar enterados de que el territorio norteamericano está protegido por escudos antimisiles y que, por ende, el lanzamiento de cohetes, desde Pyonyang u otro sector, determinaría una aplastante respuesta que diezmaría a los norcoreanos que soportan hambre, opresión política y los padecimientos típicos del régimen comunista.

La terquedad de Norcorea de no aceptar las regulaciones internacionales de la Comisión de Energía Nuclear motiva a que Rusia y China cierren filas con las naciones occidentales del Consejo de Seguridad de la ONU en las demandas de ceñimiento al ordenamiento mundial. El Gobierno chino ha actuado como un colchón de amortiguamiento para que Corea del Norte no siga encerrándose en su muralla de enclaustramiento.

La mediación china aflojó las tensiones con los vecinos del área. Sin embargo, este año se ha producido una escalada de movimientos políticos hostiles contra Corea del Sur, que probablemente tratan de ocultar o apaciguar crisis internas, manipulando un nacionalismo excitado para postergar reclamaciones y alinear la población ante agresiones externas del imperialismo.

En Corea del Norte solo se conoce la vocería del pensamiento único. No hay contrapesos ni balances de fuerzas, aunque sea mínima, que adversen la voz del amo. Son permanentes e incesantes las tentativas diplomáticas en la ONU para canalizar las relaciones en dirección constructiva, sobre todo con Corea del Norte.

A excepción de un puñado de naciones de tendencia antidemocrática, las relaciones de Corea del Norte son exiguas en Asia y en otros continentes. Huye de la democracia como los gatos del agua. En tiempos de José Stalin, el Komintern decidió brindarle respaldo político a Kim Il Sung, refugiado por entonces en Moscú.

Mao Zedong le prestó ayuda militar en la primera etapa de la aventura de copar toda la península coreana con refuerzo de tropas del ejército chino, hasta que, bajo la ofensiva militar norteamericana desplegada por el general Douglas McArthur, se acordó el alto el fuego y los soldados norcoreanos desocuparon el territorio surcoreano precipitadamente conquistado. Corea del Norte y Persia insisten tozudamente en un armamentismo nuclear autónomo, irregular, agresivo, que perturba la paz mundial.

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Viernes 14 de agosto de 2026