Temas notorios
La historia muestra que los temas adquieren notoriedad debido a múltiples factores, principalmente, por las características de las personas y de los hechos que han sido centros de noticias y comentarios, sin menoscabo de las composiciones (físicas y mentales), los paradigmas y las actitudes de los que están pendientes de estos asuntos. Para explicar o contrastar esto nos enfocamos en los siguientes ejemplos: tiranos que, a pesar de sus atrocidades, tenían defensores, y, famosos que, a pesar de sus conductas reprochables, tenían admiradores.
Los siguientes principios o frases pueden ayudarnos para entender lo indicado en líneas anteriores: "a lo bueno dirán malo y a lo malo bueno" (Isaías), "cada quien hace lo que bien le parece" (Libro de Jueces), "el Lobo siempre será malo si solo escuchamos a Caperucita" (anónimo), "el vulgo es un pésimo intérprete de la verdad" (Séneca), "las personas no saben distinguir entre su derecha y su izquierda" (Jonás), "los seres humanos son motivados únicamente por el deseo de obtener placer y evitar el dolor" (Bentham), "no me asusta la maldad de los malos, me aterroriza la indiferencia de los buenos" (Gandhi), "todo es según el color del cristal con que se mira" (Campoamor), "todo individuo se encuentra ligado a un interés" (Hegel) y "todos los cerebros del mundo son impotentes contra cualquier estupidez que esté de moda" (La Fontaine).
Lo dicho en los párrafos precedentes se magnifica cuando se ha tratado de procesos legales, sobre los cuales muchos han opinado, aún sin ser conocedores del derecho o sin tener acceso a los expedientes de estos procesos. Claro que hay que anhelar la justicia, especialmente por las pruebas e indicios existentes, y, en particular, por el desparpajo, burla e impunidad de algunos ante la Patria y la justicia, no obstante, los Principios del Derecho son preponderantes, siendo el Debido Proceso Legal el más emblemático. Se trata de descubrir la verdad para reparar el orden quebrantado, pero, "más allá de toda duda razonable" ("in dubio pro reo"). Como reza el viejo principio jurídico: "más vale un culpable libre que un inocente preso".
La justicia humana, a pesar de sus imperfecciones, apunta sobre un ideal, en el sentido de que, luego de agotar los rigores legales, si a un ser humano, por más repulsivo que sea, no se le comprueba su responsabilidad en un determinado caso, pues, debe declarársele inocente. Esta es la indicación de los juristas y filósofos más grandes de todos los tiempos, incluso de la Biblia cuando nos dice que debemos "juzgar con juicio justo". Ahora bien, siendo el derecho algo dinámico, son buenas y necesarias las reformas de los instrumentos jurídicos, de tiempo en tiempo, con el fin de prevenir, desalentar y erradicar la impunidad.
Abogado y Locutor.