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Temas patrióticos


Se discutía en el café, si lo ocurrido en Panamá el 3 de noviembre de 1903, había sido Separación o Independencia. Y yo volví sobre el viejo punto de vista: fue Independencia. En verdad que a mí esto me parece una cosa francamente elemental.

Panamá, al independizarse de España, en 1821, se unió voluntariamente a Colombia; pero Colombia no interpretó nunca que nos habíamos unido a ellos, como un país independiente, que se une a otro para formar con él un gran país, siguiendo la idea romántica de Bolívar y su Gran País Americano. No, Colombia interpretó y mantuvo durante los 82 años que estuvimos unidos a ellos, que Panamá “pertenecía” a Colombia; y nos consideraron siempre como una provincia de ellos.

Así las cosas, el 3 de noviembre de 1903, nos independizamos de Colombia, y después de esa fecha no dependimos más de su gobierno; no olviden que era en ese país que se tomaban todas las medidas de gobierno del nuestro; se hacía todo como si fueran nuestros dueños. Así de sencilla fue la cosa. Pero si quieren comprobarlo semánticamente, busquen en el Diccionario de la Academia Española el significado de los dos términos: Independencia o Separación. Es cosa elemental, repito.

Y en cuanto a que, si el 28 de noviembre de 1821 fue más importante que el 3 de noviembre de 1903, las dos son fechas de superlativa importancia en el calendario histórico de nuestro país. Ninguna de las dos es más importante que la otra… No sé por qué han convertido esto en un enconado tema patriótico…

Cuarenta años después.

Se los digo rápidamente: el 9 de noviembre cumplí 40 años de trabajar en la radio chiricana.

Casi se lo atribuyo al destino. En noviembre de 1970, estaba preparando viaje a los Estados Unidos, con la esperanza de trabajar en ese país en algún periódico de habla hispana, en lo que me había desenvuelto como periodista aficionado. Y había contactado a mi viejo amigo de infancia, Diógenes Sagel, que vivía allá con su familia, desterrado por la dictadura desde hacía varios años. Y él me había dicho, que debía viajar a Estados Unidos a gestionar personalmente lo de trabajar en un periódico, que mientras obtuviera el trabajo podría vivir en su casa, sin costo alguno.

Y en un viaje a la capital, me encontré en el aeropuerto con el viejo amigo Francisco Moncada Luna, Tío Pancho, quien me dijo que si quería ensayar el periodismo radial, me ofrecía su emisora, Radio David, gratuitamente. El ofrecimiento del amigo me dejó pensando. Y el 9 de noviembre de 1970 empecé el Radioperiódico Impacto, que ya existía con ese nombre en la emisora. Cosas del destino, repito.

De eso se cumplieron 40 años, nada más. ¿Qué les parece? Lo dijo Pío Baroja.

El gran novelista español, empieza sus memorias, “Desde la última vuelta del camino”, diciendo: “Yo no tengo la costumbre de mentir. Si alguna vez he mentido, cosa que no recuerdo, había sido por salir de un mal paso. No por pura decoración. Los hechos de la vida están casi siempre tan conectados el uno con el otro, que el mentir para darse tono me parece una estupidez sin objeto”.