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Temas que espantan


La clase política panameña y las altas autoridades de los tres Órganos del Estado han sido sacudidas duramente en las últimas semanas por las revelaciones que se han hecho a través de los cables diplomáticos filtrados por Wikileaks a Panamá América.

En los reportes hechos por al menos tres embajadores de Estados Unidos en Panamá, queda en evidencia la forma mentirosa y traicionera como los políticos criollos manejan algunos temas de Estado.

La sociedad panameña ha sido estremecida por todo tipo de revelaciones y escándalos de presunta corrupción que tocan a las figuras más encumbradas de los órganos Legislativo, Ejecutivo y Judicial.

Ningún órgano se salva del bochorno. Y en algunos casos han actuado los tres en conciliábulo para obtener oscuros propósitos, lo que denota la existencia de una crisis institucional en el sistema democrático.

Los cables diplomáticos hablan de presuntas coimas, contratos fraudulentos, venta de fallos judiciales, corrupción pública, traición política, manipulación, tráfico de seres humanos y drogas, donaciones procedentes de actividades ilícitas y otras situaciones que llenan de espanto y producen repulsión.

Nadie ha dicho que debe tomarse como absolutamente cierto todo lo que se dice en los cables enviados a Washington, pero tampoco hay que descalificarlos totalmente como pretenden algunos políticos que son parte interesada en el tema.

Se entiende que una parte de la información recabada por la Embajada de Estados Unidos no soportaría un análisis riguroso en las esferas de investigación, sin embargo, hay otras fuentes locales y del aparato de seguridad de ese país que sí merecen atención.

La situación es sumamente delicada y deja muy mal parada a la clase política nacional. Como reza el viejo adagio: “A grandes males, grandes remedios”.

El Gobierno, el Ministerio Público y los políticos deberán hacer algo importante para tratar de recuperar la credibilidad perdida. La ciudadanía estará expectante, esperando que ellos hagan lo que tienen que hacer.