Temprano para cantar victoria
Al acercarse las elecciones de 2014 el fervor político se agita, es lógico. Cada candidato arma su estrategia para llegar al poder. El ruedo parece definirse, el electorado aún no. Me he enterado que hay un candidato al que sus copartidarios ya lo llaman presidente, incluso ya reparte los futuros puestos, considera fichas claves para cargos sensitivos. Puedo interpretar de esta acción que puede estar preparando su gabinete, la gente de confianza que le acompañará en esta nueva era política que pretende conquistar. Pero también veo riesgo en esta confianza del triunfo. El escenario no está definido. Un punto vital será el dinero. Los que saben, calculan que se gastarán casi 100 millones de dólares en propaganda mediática que abarcará todos los espectros.
La proyección de algunos entendidos es que puede surgir una polarización en la preferencia del electorado que se dividirá entre el CD y el PRD. Otros en cambio, le dan más porcentaje a Varela, quien afinca sus esperanzas en el desgaste de la actual administración y la seducción de los independientes o indecisos. Hay factores primordiales que deben tomarse en cuenta: José D. Arias acaba de entrar al ruedo. Tal vez un campesino no tenga idea de quién se trata, le aventajan sus contrincantes que han hecho mella en la mente del pueblo; lo han recorrido, son familiares sus caras y sus nombres.
Escenario muy distinto al que rodea al candidato oficialista que lleva además sobre sus hombros la figura de un presidente centralista, protagonista y que por su personalidad pueda opacar la figura de su candidato.
Si debe o no acompañar Martinelli a Arias en su gira es una pregunta que varía en las respuestas. Moscoso considera que fue un error caminar al lado de José Miguel cuando lo lanzó para la presidencia. Pero en cambio Papadimitriu ve con buenos ojos que Arias se contagie de los logros de Martinelli. El metro, entre los más deslumbrantes. A propósito, Leonel Fernández, expresidente de República Dominicana, confiesa que el haber logrado un metro en su país le dio el pase a la reelección. Pero aquí no hablamos de eso, sino de continuismo del "cambio", pero con una figura novata.
La tiene difícil Arias, especialmente para recortar el trecho que le llevan sus contrincantes; se salva que las mentes detrás de él tienen esto contemplado, alguna estrategia ejecutarán para aminorar la diferencia que le separa del resto. Pero aún, nada está escrito, a un año de 2014, todo puede cambiar.