Tenía razón Stiglitz, ¿o no?
Todo se inició con la investigación periodística a nivel mundial denominada Panama Papers, nombre sugerido por periodistas del diario La Prensa de Panamá que participaban en el equipo investigador. Se revisaron y revelaron actividades del bufete Mossack & Fonseca, con sede en ciudad de Panamá, respecto a la creación de empresas "offshore", que supuestamente eran dedicadas por sus dueños para la evasión de impuestos, lavado de activos y hasta para financiar actividades terroristas. El socio principal del bufete M&F es el abogado Ramón Fonseca, exministro consejero del presidente Varela y expresidente del Partido Panameñista, al cual también pertenece el señor presidente. Dado el daño evidente que los resultados encontrados producían sobre la imagen del país y la reputación del sistema financiero de Panamá, pilar importante de la economía nacional, el Gobierno contrató varios expertos, entre ellos al premio Nobel Joseph Stiglitz, quien integraría una comisión la que recomendaría formas para corregir y mitigar tales efectos, aclarando al máximo los hechos ocurridos.
Sin embargo, Stiglitz renunció al momento que debía producirse un informe al respecto, argumentando que el Gobierno era poco transparente y no dejaría que se publicaran los hechos reales como se habían analizado. Desde ese momento se levantaron sospechas que se pretendía proteger al abogado Fonseca de posibles acusaciones por delitos cometidos.
Luego aparecen en Brasil los escándalos del "Lava Jato" y los sobornos por la constructora Odebrecht, en los cuales se mencionan nombres de importantes personalidades, entre las cuales hay clientes de la Filial del Bufete M&F en ese país. La funcionaria administradora de dicha filial declara en el Ministerio Público de Panamá y explica la sofisticada estructura utilizada por M&F para viabilizar y dirigir actos delictivos de sus clientes. La explicación demuestra que la organización de M&F podría ser considerada como la red delincuencial más grande del mundo en su momento.
Ahora, aparece el informe especial de la ONU que presenta nuevas evidencias que asocian al bufete M&F con una red de blanqueo basado en contrabando y producto del narcotráfico, lo que magnifica el escándalo de los Panama Papers. Adicionalmente, se tiene el informe del Departamento de Estados de los EE.UU. sobre lavado de dinero y crímenes financieros. El mismo menciona la vulnerabilidad del sistema financiero de Panamá por su falta de transparencia.
Estos acontecimientos hacen concluir que Stiglitz tenía razón. Sin duda, el sistema requiere un esfuerzo conjunto de la sociedad panameña para reformar el sistema y evitar futuros fraudes. Hay que salvar al sistema financiero nacional, antes que sea devastado por este tsunami provocado por el bufete M&F. Gobierno debe convocar las fuerzas vivas de la sociedad panameña para ayudar a encontrar soluciones.
Ingeniero