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Tensión religiosa en países del Medio Oriente


Gabriel D’Annunzio Rosanía Villaverde (opinion@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Apenas recuerdo cuando se divulgó la obra que lleva por título “Los versos satánicos” del autor Salman Rushdie, la cual despertó la ira y protestas de los musulmanes porque esta obra, de acuerdo con la visión islámica, es un insulto al Corán, a Mahoma y a la fe islámica.

De hecho, hoy por hoy, este autor tiene que mantener un bajo perfil, ya que su vida corre peligro.

También puedo mencionar la controversia que el pontífice romano Joseph Aloisius Ratzinger (Benedictus PP XVI) tuvo con grupos islámicos por unas declaraciones que este profirió, parafraseando al emperador bizantino Manuel II Paleólogo, en contra de Mahoma, en una conferencia llevada a cabo en la Universidad de Ratisbona.

En términos generales, no han sido pocas las veces que los grupos religiosos musulmanes se han sentido ofendidos por las actuaciones, declaraciones, expresiones y dibujos que contra ellos y su fe han vertido personas que no profesan la fe islámica, máxime por el estilo de vida licencioso y decadente occidental.

Cabe recordar la cruenta historia de las guerras de las Cruzadas, que es un fuerte antecedente en toda esta trama de luchas, que fueron una serie de campañas militares impulsadas por el papado romano en contra de los musulmanes.

Recientemente tenemos el caso de unas caricaturas del profeta Mahoma publicadas en un semanario satírico de Francia y la divulgación de una película que ridiculiza la vida del profeta Mahoma.

La libertad de expresión debe respetarse, sin embargo, aunque no estemos de acuerdo con las creencias de los demás, debemos ser sabios y prudentes a la hora de expresarnos acerca de esas creencias, aunque también invito a los afectados a que sean más tolerantes y menos prejuiciosos y que no recurran a la violencia como método para dirimir sus conflictos.

Nosotros los cristianos sí hemos sido objeto de burlas por parte de los que no son cristianos, especialmente cuando cuestionan la veracidad y la inspiración divina de la Biblia, o cuando cuestionan la divinidad de Jesucristo, pero, a pesar de todo, entendemos que nada de lo que se haga o diga en contra de Dios prosperará. Por eso, todo lo dejamos en las manos de Dios porque “la venganza es suya”.

En todo caso, como cristianos, nunca deseamos el mal de nuestros adversarios, por el contrario, oramos por ellos para que conozcan la verdad y que Dios les bendiga porque entendemos que la religión sin amor ni misericordia no tiene sentido.

Abogado y locutor.

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Martes 18 de agosto de 2026