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Tentación autoritaria

Por: Redacción 26/06/2014

Dado que no tiene mayoría en la Asamblea, el gobierno panameñista no tiene capacidad constitucional para aprobar leyes. Tiene la opción de recurrir a un sano entendimiento con las otras bancadas para alcanzar consensos legislativos. La doctrina de la separación de poderes fue convalidada en los comicios del 4 de mayo: el Órgano Ejecutivo para el panameñismo; el Órgano Legislativo para los partidos de la oposición. Sin embargo, el panameñismo no comulga con la teoría de la separación de poderes que desvanece el autoritarismo de quienes pretenden gobernar sin controles ni contrapesos.

Es esta irrefrenable tentación totalitaria lo que mueve al panameñismo a negociar acuerdos con el PRD para ganar el control de la Asamblea que el electorado le negó. En pocas palabras, el panameñismo necesita un verdugo y el perredismo se alquila a vestir la capucha o a apretar el botón de la silla eléctrica.

La mercantilización de los votos de los opositores acarrea la profundización del cisma del partido. El Movimiento de Bases Torrijista denuncia por las redes sociales el tráfico de votos catalogado como una apostasía ideológica que lleva a la descomposición final del PRD.

Exmandatarios, ministros, dirigentes, voceros representativos de la masa partidaria conceptúan que la negociación con el panameñismo desacata la voluntad del electorado. La insólita alianza con un grupúsculo de plutócratas enemigos encarnizados del torrijismo fue la primera siembra de discordia.

Sin embargo, la sintomática ineptitud de la directiva actual del PRD para interpretar los mensajes de las bases está precipitando a lo que podría significar el descalabro apocalíptico de una agrupación que alguna vez fue de ideología social demócrata, y hoy se está definiendo como un partido sin principios, entendiéndose a cambio de sinecuras burocráticas, con un gobierno huérfano de calor popular y de objetivos de cambio social. La mano que mece la cuna tiene nombre propio en el empresariado panameño. Controla medios y profesionales de la comunicación para manejar la ruta del partido del gobierno en dirección utilitaria.

Los dirigentes históricos del PRD rechazan en que el partido sea convertido en siervo de patrones poderosos que invirtieron en la campaña electoral y están empezando a cosechar dividendos sumamente lucrativos. La vieja guardia perredista tiene experiencia para descubrir a los lobos vestidos con pieles de ovejas y lanzan bengalas para iluminar lo que se negocia en las sombras de las transacciones pecuniarias.

Ni verdugo ni vasallo repiten los que antaño tuvieron las riendas del poder político. Exigen por tan sublevantes razones que renuncien los miembros del comité ejecutivo nacional y se convoquen elecciones para anular las líneas pactadas en contra del decoro ideológico y debatir nuevas líneas de rescate del auténtico torrijismo.

Otrora ganó dos elecciones; ahora se enfrenta a una segunda derrota. Una derrota que se transformaría en una victoria pírrica, en la que solo algunos ganarán sin importarles los efectos del transfugismo. Al panameñismo no le importa nada el perredismo. Ha levantado el patíbulo y quiere alquilar verdugos.

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Viernes 7 de agosto de 2026