Tentado por la droga
Monseñor Emiliani, mi situación es lamentable. Trabajo para una empresa que suple tiendas de consumo y tengo que viajar por todo el país. Esto de las ventas y las comisiones no está muy bien. Paso mucho tiempo fuera del hogar y tengo problemas con mi esposa y mis hijos. Me toca atender unos ocho pueblos y aldeas en una semana y luego volver, descansar dos días y pasar otros quince días en otros lugares. Me queda poco tiempo con mi familia. Dependo de las comisiones y estoy ahora comprando una pequeña casa, ya que mi sueño ha sido tener algo propio. Pero esto es pesado. Bueno, resulta que tengo un amigo que me ofrece un gran negocio. Solamente tengo que transportar pequeñas cargas de droga, cocaína sobre todo, a ciertos lugares y me ganaría al mes quince veces más que lo que me pagan en mi trabajo. Lógicamente tendría que seguir con mi trabajo que sería la excusa que me permitiría viajar. Lo he estado pensando. Sé que en dos años haría tanta plata que renunciaría a mi trabajo y tendría mi negocio propio de ventas de artículos para limpieza y artefactos domésticos. Sé cómo funciona todo y con capital suficiente abro mi propio negocio. Sé que me iría bien. Nunca más me metería en asuntos de drogas y hasta ayudaría a la Iglesia con lo que gane en mi negocio. Estaría con mi familia más tiempo y atendería mejor a mis hijos y esposa. Sé que no está bien lo de la droga, pero no hay manera de seguir adelante como están las cosas. Le escribo porque quiero saber de su opinión. Estoy seguro de que me dirá que no, pero necesito que alguien me diga por qué no o por qué sí. Mi amigo me dice que es la manera más fácil de hacer dinero. Que no es fácil que me descubran y que ellos tienen abogados que los defienden en caso de problemas y que se pueden sobornar policías. Para eso yo llevaría adicional dinero en efectivo que ofrecería a cualquier policía y que haría que me dejaran tranquilo si me sorprenden.
SE INVOLUCRARÁ MÁS Y MÁS Y SU INTEGRIDAD YA DETERIORADA, SU FAMILIA, SU FUTURO, TODO LO ECHARÁ POR LA BORDA. APARECERÁN LAS AMANTES, LAS ORGÍAS, LOS LÍOS CON LA LEY, CON OTROS CAPOS DE LA DROGA Y AL FINAL, NUNCA VERÁ LA FELICIDAD Y LA PAZ. ESA ES LA TRISTE HISTORIA DE LOS NARCOTRAFICANTES...
Bien, mi hermano, tendrá casa propia, dinero y un negocio propio, ¿y los jóvenes y adultos que quedarán dañados por el consumo de droga, quién los curará? ¿Quién rehabilitará a esos que quedarán idiotizados por la cocaína? ¿Quién consolará y secará las lágrimas de las madres que sufren al ver a sus hijos locos por la droga? ¿Quién se encargará de los hijos de drogadictos cuando no haya qué comer ni cómo pagar la escuela de esos niños? ¿No ha medido su responsabilidad en eso?
¿Y usted, cree que es tan fácil librarse del crimen organizado y decir, "ya no trabajo más para ustedes"? Ellos querrán que usted permanezca con ellos y lo seguirían llamando para otros "trabajitos". Si no lo hace, estará en problemas y ya sabe: a ellos no les importará acabar con usted en cualquier momento. Además no quieren que nadie de fuera se entere de quiénes son ellos y cómo trabajan; por lo tanto, si sospechan que usted dirá algo algún día, pues considérese "hombre muerto".
Y por otro lado, puede que a los dos años ya usted no quiera salirse de allí, porque le gustó el "negocio" y querrá tener más dinero y posesiones. Se involucrará más y más y su integridad ya deteriorada, su familia, su futuro, todo lo echará por la borda. Aparecerán las amantes, las orgías, los líos con la ley, con otros capos de la droga y al final, nunca verá la felicidad y la paz. Esa es la triste historia de los narcotraficantes, porque ese será el título u oficio suyo cuando empiece. Sepa que ellos son culpables de gran parte de la violencia que vivimos.
Triste futuro el suyo y sus hijos y esposa podrían ser posibles víctimas por venganza de los capos de la droga si usted no cumple, o enterarse de que usted está en eso y sentirse avergonzados, o terminar siendo sus cómplices, como ha pasado en ocasiones. Bueno, y todavía no le he mencionado lo más terrible: el tribunal de Dios que juzgará a todos los que han corrompido al mundo con la muerte eterna. No, mi hermano, no haga caso a su amigo; siga con su trabajo o busque otro, pero duerma tranquilo por las noches sin la preocupación de que lo pueden meter preso en cualquier momento o lo pueden matar, a usted o a su familia. Entréguese al Señor y confíe en Él, sabiendo que quien busca el Reino, lo demás se le dará por añadidura y que con Dios, usted será invencible.