Termina angustia
Tras varias semanas de intensas protestas y con miles de pacientes afectados, finalizó ayer la huelga médica en todas las instalaciones hospitalarias del Estado.
La discusión del proyecto del 349, que crea las Asociaciones Públicas-Privadas, ocasionó una crisis que se extendió a todo el país y cuyos efectos durarán por muchos meses.
Los más perjudicados, como siempre, son los ciudadanos, que ahora regresarán a los hospitales y centros de salud a esperar por una cita médica.
Los gremios médicos se aseguraron antes de terminar su acción de protesta que no se les descontarían sus salarios (semanas enteras de no laborar) y que no habría ninguna clase de represalia contra ellos por su huelga.
Analizando con objetividad esta huelga se puede concluir que el Ejecutivo junto a la Asamblea Nacional se equivocó al insistir en discutir un proyecto de ley con un alto impacto social y que careció de un debate abierto sobre sus beneficios y deficiencias.
Los médicos y funcionarios ligados al sector de la salud, ante esta posición, mantuvieron una huelga que al final quedó acaparada por grupos radicales que intentaron negociar otras aspiraciones gremiales.
En medio quedaron los pacientes y los asegurados que a pesar de los contratiempos que sufrieron para sobrevivir durante la huelga, deberán pagar con sus impuestos y aportes a la Caja del Seguro Social los salarios de los huelguistas. Como en toda batalla sin sentido, sufren los más inocentes.
El espíritu del proyecto de ley 349 no es del todo negativo, tiene elementos interesantes que podrían ser sometidos a discusión y podrían ayudar a mejorar el servicio en las instalaciones médicas del Estado.
