A ti, hermano
A ti, hermano que te fragmentaron el derecho fundamental e inalienable del derecho a la vida. A ti, hermano que te ningunearon el mismo derecho al perderlos a ellos. Déjame decirte algo: A mí me hicieron lo mismo.
SU RECUERDO ES UNA LLAMA VIVA EN NUESTROS CORAZONES DE QUE, AUN NO ESTANDO TERRENALMENTE, SIGUEN SIENDO NUESTRA INSPIRACIÓN PARA LOGRAR LA ANHELADA UNIDAD EN NUESTRO PAÍS.
El 20 de diciembre de 2015, recordamos a nuestros hermanos fallecidos en la invasión. Para ellos elevo una plegaria para que gocen del Reino de los Cielos con aquel que con dos mandamientos rechaza de plano la violencia: "Amarás a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo".
Hermanos, decía Gandhi: "No hay caminos para la paz, la paz es el camino". Por ello desde lo más profundo de mi corazón les deseo "Paz y Bien" a todos mis compatriotas que me leen en este momento.
La pérdida de nuestros hermanos el 20 de diciembre de 1989 es colectiva. Sentimos que nos privaron de aquel prójimo de quien su vida no está a cargo de nadie, solo de Dios. ¿Cuán productiva su vida hubiese sido para nosotros, para nuestra Patria, en estos tiempos en los que apelamos a la unidad?
A pesar de que no están con nosotros, su vida sigue siendo productiva para nuestra nación. Su recuerdo es una llama viva en nuestros corazones de que, aun no estando terrenalmente, siguen siendo nuestra inspiración para lograr la anhelada unidad en nuestro país.
Y es que en la diversidad está la unidad. Nada, absolutamente nada, justifica la violencia por pensar o actuar distinto. Esa, entre otras muchas, es la remarcada lección que nos legaron nuestros hermanos fallecidos.
Hoy también está viva la llama de la reconciliación en nuestros corazones. La misma es inlograble si no interiorizamos los aciertos y desaciertos del pasado histórico de nuestra nación. Subrayo la última: desaciertos.
Los desaciertos conllevan en los ciudadanos una conciencia social que es importantísima. Mirar desaciertos del pasado para no repetirlos.
Hermano, a ti que te negaron tu derecho a la vida te digo: Hoy estás vivo para nosotros.
Ciudadano.