Tiempo de ajustes
La percepción negativa que tienen muchos panameños sobre el Gobierno del presidente Ricardo Martinelli permite hacer una evaluación objetiva de su desempeño en dos años y medio de gestión.
Su agresiva política de inversión ha marcado el ritmo de su Gobierno (metro, metrobús, hospitales y proyectos carreteros, entre otros) junto a los planes sociales (beca universal, 100 para los 70, entre otros) le han permitido ganar la simpatía de muchos ciudadanos.
Paralelo a la gestión gubernamental, hay que reconocer el excelente desempeño del sector privado y el crecimiento del Canal de Panamá que ha incentivado la economía. Panamá es uno de los países de mayor crecimiento de América Latina.
Las crisis políticas que ha vivido el Gobierno actual han influenciado en la opinión pública. Su ruptura con el partido Panameñista y los altercados constantes con la oposición han desgastado su imagen.
Al igual los escándalos vinculados con la titulación de tierras, compra de radares y equipos de seguridad y la presentación de leyes controversiales como la “Ley Chorizo”, las reformas mineras, las muertes por la bacteria KPC y la segunda vuelta electoral, han traído consecuencias en el electorado.
Además, es evidente que algunos ministerios no se mueven a la velocidad de los planes de gobierno. El bajo rendimiento de esos ministerios han golpeado al Gobierno de Cambio Democrático.
El año 2011 cierra con varias lecciones para el país y la clase política, tanto de gobierno como de oposición. Es necesario lograr consensos en temas como la canasta básica de alimentos, la lucha contra la inseguridad, la educación y los servicios de salud. Son problemas de Estado.
