Tiempo de conversión
Los cristianos dan inicio a la Cuaresma, una fiesta de preparación y arrepentimiento. Hoy día no se sabe cuándo empezó, pero se cree que por los años 332 d.C., siglo IV. Pero como observadores, somos críticos, no de la fiesta, sino de sus feligreses; hemos visto desde nuestro uso de razón que muchas personas después de los Carnavales (fiesta contraria a los principios cristianos), ese jolgorio en el que se vive promiscuo, en el que hay personas de muchas religiones cristianas que viven un desenfreno, en el que parejas se separan por esos cuatro días, en que las familias viven un caos, en que nadie sabe qué hizo. Pero de pronto esas mismas personas se dan golpes de pecho un miércoles de Ceniza, cuando según la historia, me arrepiento de lo que he hecho y dicho, cuando esa ceniza en la frente es testimonio de arrepentimiento y con ello comienza el camino hacia la verdadera Pascua, que les recuerda a los cristianos su condición débil y caduca y les dice los frágiles que son; esa misma gente que vivió cuatro días de desenfreno se arrepiente.
La verdad es que la Cuaresma es una preparación de cuarenta días en nuestros corazones, es la que identifica el tiempo que precede a la celebración de la verdadera Pascua. Estamos dando inicio a la segunda semana cuaresmal, y cada semana, el cristiano tiene que perdonar y abrir el corazón para que Jesús entre y viva para siempre en ese cristiano, ¿y cuándo los vemos?, cuando vivan ese Domingo de Resurrección en el corazón.
Muchos piensan que la Cuaresma es no comer carne; no es simplemente eso, es hacer un ayuno, que es signo sacramental de nuestra solidaridad con Cristo. Se convierte también en un signo exterior de nuestra conversión para que se purifique el alma, el corazón de cada uno de sus feligreses, no es comer carne o mariscos, si vemos los mariscos, están caros; el ayuno que dicen los pastores de nuestras iglesias es llevar algo a alguien que lo necesite; por qué no, ese evangelio que no comemos ni bebemos y que en estos cuarenta días nos dice que nos arrepintamos, ese evangelio que anuncia a un Jesús vivo que ilumina nuestras vidas y nos da esperanza; nos enseña el camino y nos anuncia la victoria de Cristo.
Ayunen de corazón, que no se den cuenta de que lo hacen. La Cuaresma nos dice hoy día conviértanse y vivan el evangelio, arrepiéntanse de corazón. Ayudemos a los más necesitados, seamos luces y esperanza para que cada cristiano la viva en plenitud para llegar a la gran fiesta de Pascua. Dios nos bendiga infinitamente.