Tiempo litúrgico de conversión
Después de concluida una fiesta pagana como lo son los carnavales, inicia la Cuaresma, un periodo litúrgico de conversión y reconciliación fraterna. Esta temporada de meditación también nos retrotrae en el tiempo ese pasaje bíblico en el que se relata las vivencias de Jesús, en aquellos 40 días de ayuno, previo al inicio de su ministerio donde fue probado por el mal; sin embargo, el hijo del hombre pudo sobreponerse y rechazar aquellas tentaciones en las que se le ofrecía riquezas materiales y el dominio sobre el mundo.
La duración de 40 días de la Cuaresma también es una simbología de otras referencias de la Biblia como el retiro de 40 años de Moisés en el desierto y los 40 días que duró el diluvio, todas esas narraciones escritas por hombres inspirados por Dios tienen como enseñanza que la fortaleza espiritual del hombre está por encima de sus debilidades físicas.
Hoy, aunque vivimos épocas diferentes, somos tentados a diario y muchas veces, contrario al ejemplo que nos legó Jesucristo, sucumbimos ante los halagos de los pecados de la carne y anteponemos los bienes materiales a la riqueza espiritual. No obstante, la palabra de Dios nos enseña que nunca será tarde para revertir los efectos de las infracciones morales que cotidianamente practicamos, si nuestro arrepentimiento es auténtico.
Es necesario, entonces, aprovechar la oportunidad para mejorar, cambiando algo de nosotros, por ejemplo, esa actitud que nos impide acercarnos un poco más a Cristo. Y es que nos encontramos casi todo el año sumergidos en el quehacer cotidiano, familiar, laboral y nacional, que nos absorbe tanto que no dedicamos ni siquiera unas horas a meditar y a hurgar en nuestro obrar para con nuestro prójimo.
Busquemos este año el espacio en nuestras vidas y así prepararnos para la celebración de la muerte y resurrección de Cristo, que festejamos después de la Cuaresma durante la Semana Santa, que marca la renovación de los cristianos, entendiendo que no solamente en este tiempo debemos buscar ese encuentro con el señor, sino en todo momento.
*Estudiante de Derecho
quintero-mel@hotmail.es
