Tiempos
Vivimos en estos tiempos y no en otros. Y damos gracias a Dios por lo que nos da en estos tiempos tan distintos de cuando éramos bisoños.
Nos llenamos la boca ponderando sobre todo los logros tecnológicos en cuanto a la comunicación visual y a colores. En Panamá el advenimiento del teléfono celular ha cambiado en gran parte la actitud de las personas. Vamos a tener que de dividir la historia en "antes del celular y después del celular". No sé si se ha resuelto el problema de la soledad, ya que vemos a muchas personas de ambos sexos normalmente en el espacio de la juventud, se informan lo que está sucediendo. Aquí se acabó la lucha por las primicias.
Hay la gran vanidad de ser uno la persona de las primicias de cualquier evento, de cualquier cambio de gobierno, del cambio de toldas políticas de los legisladores en la Asamblea, de decisiones de tipo deportivo, de huelgas y de muertes en refriegas con la policía.
Estos tiempos no son como los de antes decimos y tiene que ser así. Eso se llama evolución. Ahora bien esa evolución debe ser progresiva y no retardataria. Vivimos en tiempos de una violencia todopoderosa ya que no hay forma humana de suprimirla y yo creo que lo lograremos pidiéndole a Dios que infunda en nosotros, con su gran poder, sentimientos de fraternidad, paz y amor. que no caigamos en el ridículo de que porque metieron un gol a mi equipo, entre yo en trance y quisiera salir a rifármela con el que sea, normalmente saliendo doblemente perdedor y así otras hipersensibilidades.
La hipersensibilidad en la cual uno se siente de todo, de que no me saludaste, de que hiciste una broma de mal gusto, que te reíste de una persona mayor por tener tal o cual defecto, muchas veces nos hace violentos y jocosamente los anglos usan la expresión "roll with the punch" como una de su aplicaciones.
Vivimos tiempos que no nos imaginábamos. Escuchar la condena del General Noriega en París, el inaudito fallo contra la Procuradora, la batalla campal que amenaza convertirse en problema nacional entre los sindicatos y la ley 30 cuya derogación están solicitando de forma urgente. Tiempos para bendecir a Dios por lo que nos ha dado y nos sigue dando, alegrías y tristezas y sobre todo su palabra que diariamente nos orienta con las lecturas de los profetas del Antiguo Testamento.
