Tiempos de cumbre, tiempos de mostrar lo mejor que tenemos
Cuando tengo la oportunidad de viajar y visitar otras latitudes, trato de convivir con los lugareños y en ellos siempre encuentro personas con deseos de ayudar para que encuentre el destino o atracción que busco, ya sea en ciudades pequeñas o grandes urbes, incluso en lugares donde el idioma español o el inglés no son las lenguas que ahí se practican. Las señas o formas de expresión son siempre bienvenidas y ofrecidas por cálidos anfitriones, que con gusto muestran la ciudad o destino que habitan.
Obviamente, como viajero de turismo las opciones son infinitas y el tiempo de conocer el país que se visita en muchas ocasiones es corto y no se alcanza a conocer toda aquella belleza que en muchas ocasiones los programas de televisión de las grandes cadenas muestran con un contenido estupendo.
Pues bien, ese momento ha llegado para Panamá. Así es, para muchos la Cumbre de las Américas representa una incomodidad o molestia por el cierre de calles y lugares cercanos a su entorno familiar o profesional; para Panamá esta es sin lugar a dudas una de las mejores “vitrinas” que se puedan tener para mostrar a los países de América invitados y al mundo entero las bondades que esta tierra tiene para ofrecer a sus visitantes, turistas, mujeres y hombres de negocios.
Contar con aproximadamente 38 delegaciones de diferentes países representará, según informan, un aforo cercano a las 12 mil personas que de alguna forma tienen un vínculo o relación con los temas a tratar.
Dentro de esta gran cantidad de visitantes viene inmerso un sinnúmero de periodistas, reporteros, cadenas televisivas, medios digitales e impresos que mostrarán a través de sus cámaras y señales de transmisión todos los pormenores de este gran evento.
Desde ya se pueden observar reportes que muestran escenas de Panamá en Calle 50, Vía España, las esclusas de Miraflores, el edificio de la Administración del Canal y, por supuesto, la infraestructura de la Cinta Costera y sus vías de conexión hacia el aeropuerto, el Puente de las Américas y su conectividad con el interior.
El costo de pautar en las cadenas televisivas de América conlleva una inversión de muy alto nivel, tener en casa a la gran mayoría de ellas es una oportunidad que todos los países del área desearían tener para poder mostrar lo mejor de su país.
Remozar Atlapa era una obligación y una inversión más que necesaria, recibir con nuestra mejor cara a los miles de visitantes es una obligación. Como anfitriones de este magno evento, sabemos que si en verdad nos preocupamos por mostrar lo mejor que tenemos, esto puede repercutir en un gran retorno de ingresos y visitantes, los cuales generarán un importante aporte económico para todos los sectores de la población.
Debemos entender, de una buena vez, que los esfuerzos no pueden ser aislados, que independientemente del gobierno en turno, la promoción y mercadeo del país no se pueden detener. Competimos con más de 200 países en el mundo turístico, los cuales han mantenido sus esfuerzos de promoción y mercadeo aun con serios problemas en su sociedad. El mejor ejemplo es el de nuestro país vecino Colombia, que con gran inteligencia maneja un eslogan que hoy todos conocemos: “El riesgo es que te quieras quedar”, con el que ha salido adelante y hoy se encuentra entre los destinos preferidos por americanos, europeos y asiáticos.
El tener una ciudad lista para recibir a estos miles de visitantes no implica solo el cerrar las calles y fortalecer la seguridad para una mejor circulación, implica que cada persona que tenga contacto con los asistentes, ya sea en un taxi, un restaurante, en un museo, en un centro comercial, en una cafetería, en un puesto de periódicos, en un hotel, salón de belleza, en un spa, en una tienda de abarrotes o en cualquier oportunidad, brinde la información y que esta sea la correcta, con la mejor de las intenciones, y si por algún motivo no la sabe, preguntar a alguien más. No hay nada mejor que dar respuestas correctas, créanme, esta simple acción les dará a nuestros distinguidos visitantes ganas de volver.
Piense que Panamá por una semana estará mostrándose en las pantallas de millones de hogares alrededor del mundo, sus playas, sus montañas, sus artesanías, su industria, sus comercios, su Canal, sus flores, sus calles, sus edificios, sus hoteles, sus restaurantes, sus centros comerciales y lo mejor de todo, su gente.
Usted dirá que soy un soñador y que suena muy fácil. Honestamente, así es. Si usted pone su granito de arena, todo saldrá de maravilla. Si usted hoy se toma el tiempo en casa para enseñarle a su familia la importancia que este evento tiene para Panamá, estoy seguro de que usted sembrará mejores mujeres y hombres para el futuro del país, si usted hoy suma, tenga la plena seguridad de que tendremos un mejor Panamá.
Mostremos lo mejor que tenemos… nuestra gente. ¡Viva Panamá!