Tiempos paranoicos y un nuevo año
Languidece el año 2015. Sin duda alguna ha sido un año que ha transcurrido muy rápido o, tal vez, inmersos en nuestros afanes y diario vivir, y para muchos panameños "viviendo el día a día", ni ellos ni nosotros nos hemos percatado de la nobleza del tiempo y de sus bondades. Tal vez, ya no contamos las horas o son las horas las que no nos cuentan a nosotros.
También parece que fue hace poco que nos encontrábamos celebrando, reunidos en familia o con amigos, la Nochebuena y el fin del año 2014. Y pensar que, a pocos días, festejaremos el fin del año 2015, como si acabáramos de celebrar otra Navidad.
EL RELOJ SIGUE MARCANDO LAS HORAS Y LAS OTRAS MANECILLAS CONTINÚAN DÁNDONOS LOS MINUTOS Y LOS SEGUNDOS. VIVIMOS, DE SEGURO, LOS TIEMPOS DE LOS AFANES Y DE LOS SOBRESALTOS. YA NO NOS DETENEMOS, EN EL TIEMPO, EN SUS HORAS, A MARAVILLARNOS ANTE EL RESPLANDOR Y BRILLO DE LA LUNA Y DE LAS ESTRELLAS; YA NO TENEMOS TIEMPO PARA DELEITARNOS CON EL DULCE CANTAR DE UN PAJARILLO Y MUCHO MENOS PARA ADMIRAR LO IMPONENTE QUE LUCE UNA MONTAÑA.
Tal vez, no lo sé, podría ser, será que no tenemos conciencia de los tiempos o todo resulta tan raudo, tan fugaz, o la misma naturaleza de los tiempos nos hace escapar de los afanes propios de una sociedad que vive de sobresalto y en constantes bombardeos de noticias que nos acongojan, nos entristecen y pocas nos alegran.
Sin embargo, una cosa es cierta. El reloj sigue marcando las horas y las otras manecillas continúan dándonos los minutos y los segundos. Vivimos, de seguro, los tiempos de los afanes y de los sobresaltos. Ya no nos detenemos, en el tiempo, en sus horas, a maravillarnos ante el resplandor y brillo de la luna y de las estrellas; ya no tenemos tiempo para deleitarnos con el dulce cantar de un pajarillo y mucho menos para admirar lo imponente que luce una montaña o quedar impávidos ante el fresco verdor de un paisaje poblado de frondosos árboles.
Nos hemos distanciado de toda espiritualidad. Convertidos en seres autómatas y mecánicos, respondemos a cada momento condicionado al concepto de la producción y la productividad.
QUE ENTENDAMOS QUE LOS ODIOS Y LAS DIVISIONES ENTRE PANAMEÑOS NO NOS CONDUCEN A NADA BUENO. QUE IMPERE LA HERMANDAD Y LA UNIDAD. QUE SE DIGNIFIQUEN LAS HONRAS Y QUE LA PATRIA GANE. QUE PERDUREN POR TODO EL AÑO ESTOS BUENOS DESEOS Y SENTIMIENTOS.
Todo lo medimos en función del rédito monetario o crematístico y hasta hemos convertido las relaciones humanas, las , en relaciones de conveniencia y solemos ser hasta selectivos escogiendo quién puede ser nuestro amigo o no y si está o no al nivel de nuestra economía y qué podemos sacar de dicha relación.
Las relaciones de amistad terminan siendo relaciones de negocios y las reuniones o encuentros no pasan de ser cuentas de dólares y cuando mucho para hablar mal de tal o cual persona, entre tanto nuestros hijos crecen divorciados de todo concepto de paternidad, maternidad, familia y espiritualidad. Nuestros hijos nos piden que nos bañemos juntos en la piscina, en la playa o en un río, y les argumentamos que "tenemos que salir" o tal vez les respondemos muy tímidamente sin afán de cumplimiento "ahora voy" y nunca llegamos a compartir con ellos.
El año ha sido raudo y fugitivo. Pero insisto: el tiempo sigue siendo el mismo. No ha cambiado. El sol brilla igual, la luna resplandece igual. La tierra sigue rotando igual y se traslada igual. Nosotros hemos acortado los tiempos. Vivimos menos, pero trabajamos más y más en persecución casi paranoica y alocada del señor "Don Dinero". Y pensar y concluir que el dinero "no lo es todo en la vida". Que el dinero no sana ni salva. Que salva el amor y nos preserva la paz.
Que entendamos que los odios y las divisiones entre panameños no nos conducen a nada bueno. Que impere la hermandad y la unidad. Que se dignifiquen las honras y que la patria gane. Que perduren por todo el año estos buenos deseos y sentimientos.
Dios bendiga a la patria en el año 2016. Saludo y bendiciones a todos los panameños y mil gracias por vuestras lecturas que me han honrado durante estos años y gracias por las que me honrarán en el año venidero.
Abogado