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Tomar riesgos es más seguro de lo que piensa

Por: Redacción 16/11/2014

Existen algunas frases que a lo largo de nuestra vida van tomando efecto conforme a experiencias vividas, nadie aprende por cabeza ajena, cada uno debe experimentar, buscar y descubrir cómo dar vida a entender que en tiempos de crisis las oportunidades se multiplican, a crear las oportunidades donde no las hay y dejar de lamentarnos por el entorno en que vivimos o por el ambiente laboral en el que nos desarrollamos, y darnos cuenta de que estas señales en el camino son luces que nos dirigen a tomar riesgos, palabra que de entrada asusta y nos bloquea la vista de un panorama más amplio, el cual nos presenta oportunidades que de tomarlas, quizá no se vuelvan a presentar.

Un ejemplo de esto es el publicista David Mackenzie Ogilvy, quien aprovechó las oportunidades para convertirse en uno de los hombres más influyentes de su generación. Mackenzie nació en Inglaterra, y en búsqueda de sus ideales emigró a Norteamérica en 1938; como todo inicio errante, se desarrolló en diferentes oficios, incluyendo el de la cocina, sin embargo, ninguno lo terminaba de convencer hasta que se topó con la publicidad. Los tiempos se complicaron y participó en la Segunda Guerra Mundial como parte de los servicios secretos, para después regresar a los Estados Unidos y establecerse en una comunidad Amish, buscando paz y armonía que perdió durante la guerra.

Pasó un buen tiempo viviendo en la comunidad y desarrollando el estilo de vida propio, después de un tiempo buscó retomar el camino de lo que le había gustado y decidió escribir una nota a una agencia de publicidad que decía:

“Hombre de 38 años de edad, sin trabajo, sin estudios universitarios, experiencia como cocinero, vendedor, diplomático y agricultor. No posee conocimiento de mercadotecnia y nunca ha escrito un texto, interesado por la publicidad, disponibilidad inmediata por 5,000 dólares anuales”.

¡La nota era simplemente espectacular y sorprendente! Contaba con todas las cualidades que todo empresario desea tener de un colaborador en su equipo de trabajo, sinceridad, decisión y lo más importante ganas de arriesgarse, por supuesto, la agencia lo contrató y David se convirtió en uno de los publicistas más importantes del país, su secreto, simplemente se arriesgó.

Ejemplos como este hay miles, pero pocas veces es la historia de uno mismo, nadie dice que es fácil, tomar riesgos conlleva largas horas de aprendizaje, frustraciones, alegrías, tristezas, decepciones, golpes y mucha confianza en nosotros mismos. Conocer nuestras fortalezas y debilidades es esencial, pero más importante es trabajar en nuestras debilidades, aprender de los que sí saben. Recordemos que las personas con antigüedad nos pueden nutrir de experiencia y advertir de posibles vicisitudes, las cuales debemos enfrentar nosotros mismos.

Cuando hablo con un colaborador, supervisor, ejecutivo, subgerente o gerente general de una empresa, tomo especial interés en las áreas que no domina; en esas áreas de oportunidad que puedes desarrollar para que obtengas un mejor crecimiento profesional, por supuesto, la vida también me ha enseñado que nadie quiere ser vulnerable y exponerse a hablar de lo que no conoce o lo que quizá “no domina”, ahí es donde está la clave, en lo que no dominamos.

Cuando salimos de nuestra zona de confort se abre un abanico de posibilidades que nos puede ayudar a enfocarnos en lo que realmente buscamos o abrumarnos por la cantidad de frentes, en los cuales podemos participar. Haga un alto y defina los pros y los contras de lo que desea emprender, busque aliados estratégicos que fortalezcan su estrategia, hable con claridad y sin rodeos, no pretenda saber todo, más aún cuando es usted el nuevo en la empresa; si está en un puesto de mandos intermedios, quizá “no se note” que usted no domina algunos temas, pero no pasará mucho para que su performance en la empresa comience a notarse y su desempeño se vea mermado por el resto del grupo.

Por lo contrario, si usted asume un puesto directivo es imprescindible que se involucre de forma inmediata y conozca de primera mano lo que pasa en cada uno de los departamentos bajo su dirección. Recuerde que en algunas empresas los puestos directivos son transitorios y lo que usted haga en ese tiempo dejará una huella en sus colaboradores y superiores, y se convertirá en el respaldo para futuras cartas de recomendación. Si usted se encuentra en un puesto de alta dirección y no ha tomado cartas en el asunto, más vale que actúe, tome el riesgo de acercarse a los que por años han hecho este trabajo y se nutra de sabiduría y experiencias que le ayudarán a desarrollar su propia historia, y ser reconocido por el gran legado que deja, no hay mejor carta de recomendación que el reconocimiento de cada uno de los colaboradores que estuvieron bajo su dirección, créame que cada uno de ellos labrará su futuro, cuando menos lo piense serán ellos los que lo recomienden por su don de gentes, por su profesionalismo, por su exigencia y por su trato respetuoso ante cada uno de ellos, independientemente de la situación por más crítica que esta sea.

Recuerde que los líderes los hace la gente, no las empresas. A nadie le gusta fracasar, pero para triunfar, al menos, tienes que intentarlo.

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Jueves 6 de agosto de 2026