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Torre financiera (o la llamada tuza)


El proyecto está tambaleando, y aún no ha comenzado. Ni siquiera apiló un ladrillo arriba de otro.

La llamada Torre Financiera –bautizada por el ingenio popular como “tuza” o “supositorio”- que el Gobierno impulsa en los terrenos de la vieja Embajada de Estados Unidos sobre la Avenida Balboa sumó un nuevo “enemigo” a su larga lista: la Iglesia católica.

Ayer, un artículo de la publicación Panorama Católico calificó a la torre como un “mamotreto de vidrio y de metal". Una caracterización nada favorable para el edificio de 70 pisos que costará 220 millones de dólares, según se anunció.

"Los gobiernos pasan y la ciudad queda. Bien vale la pena, entonces, escuchar las voces de sus habitantes, antes de imponer tal o cual obra, por abuso o arrogancia nacidos del poder", opinó la Iglesia católica, al referirse al proyecto inmobiliario.

El Ejecutivo está “vendiendo” la torre, impulsado por el ministro de Economía, Alberto Vallarino, desde un punto de vista económico: cero costos, financiación privada y la “tuza” mirando al cielo. Allí está puesto el énfasis.

Vallarino dijo, además, que la edificación permitirá el "rescate urbanístico" del área, en la que ya existen edificios altos. Agregó que la torre será un "ícono turístico" del país y que no se costeará con fondos públicos. Es decir, que el Estado será un “socio pasivo” del proyecto.

Pero el asunto no tiene relación con el dinero, sino con el reordenamiento urbanístico de esa zona. En ese punto puso el foco la Iglesia católica y parte de la sociedad civil.

También, otro punto que ingresó al debate fue la cercanía de la futura torre con el Hospital Santo Tomás. La Fundación Belisario Porras rechaza el proyecto por considerar que afectará el hospital. Y pidió al Ejecutivo hacer más consultas.

El debate, en definitiva, no sólo pasa por el dinero, sino por el tipo de ciudad que queremos dejarles a las futuras generaciones. Cualquier cosa que se haga, alta o baja, afectará el entorno urbano y los edificios cercanos (más, se entiende, a un hospital).

Tuza o no tuza, modificará el panorama. Y ahí no hay dinero que pese. O que valga.