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TPC vive vía crucis en el Congreso


El Tratado de Promoción Comercial(TPC) entre Panamá  y Estados Unidos,en el último año, se ha convertido en un tema de todos los días. 

Lograr  este acuerdo le llevó a ambos países casi tres años y unas 10 rondas de negociaciones.

Para Panamá  este TPC implicaba factores como desgravación arancelaria y la protección de ciertos sectores de la economía y hay que reconocer que los logros fueron significativos.

Pero el camino hacia la ratificación ha sido tortuoso porque, luego de la firma, Panamá ha tenido que ceder varias veces a las peticiones estadounidense para abrirse paso en el Congreso.

Estados Unidos manifestó  su objeción a la ley que se creó en el 2010, la cual estipulaba un régimen especial para el establecimiento y operación de una área económica en Barú, Puerto Armuelles (provincia de Chiriquí).

Tomando en consideración esto, el Consejo de Gabinete autorizó el pasado mes de marzo, al Ministerio de Trabajo para presentar, ante la Asamblea Nacional de Diputados, el proyecto de ley que deroga los artículos 7 y 17 de la Ley 29 del 8 de junio de 2010. También Estados Unidos persuadió a Panamá para que cambiara sus leyes fiscales.

 Y en abril de este año la Asamblea Nacional aprobó  un acuerdo de intercambio de información fiscal entre ambos países, considerado uno de los últimos pasos que esperaba la Casa Blanca  para enviar al Congreso, el tratado  estancado desde 2007.

Cuando Panamá pensó que todo estaba solucionado, los legisladores demócratas pidieron la renovación de una  ley  que apoyara a desempleados por medio del comercio internacional en Estados Unidos.

   Ayer, las dos cámaras del Senado recomendaron la ratificación en Panamá. Empresarios y exportadores esperan que se apruebe. Es hora de que Panamá no vuelva a ceder ante otra petición estadounidense para ratificar este acuerdo. Es momento de esperar, respetar y  exigir respeto.