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Trabajo y Educación


El informe sobre Tendencias Sociales y Educativas es claro en ubicar factores que obstaculizan la universalización de la educación y el acceso al conocimiento al afirmar, que los recursos movilizados en los procesos de enseñanza y aprendizaje son generados entre las instituciones educativas y las familias. En America Latina en la actualidad, los límites del modelo basado en mercados excluyentes y competitivos dejan a un lado a un tercio de las familias, lo que provoca incompatibilidad con las estrategias de desarrollo socioeconómico implementadas en los últimos años. Solo las familias con recursos suficientes poseen el nivel adecuado de vida que propicia la base material para que sus hijos puedan educarse, contrario sensu las familias de menos recursos y educación reproducen las condiciones de la exclusión en niños, jóvenes y adultos.

El trabajo remunerado fijo, esencial para el involucramiento económico y social del ser humano en la sociedad, está en crisis. Hoy, prácticamente ninguna persona tiene empleo de largo plazo garantizado y el trabajo, cada vez más, se orienta a tareas o proyectos de duración limitada (G. Dupas).

La exclusión laboral se multiplican en el caso de los/las jóvenes dado que uno de cada cuatro jóvenes se encuentra fuera del sistema educativo o de un mercado de trabajo que además de impedir la subsistencia, también dificultan la integración en la sociedad lo que afecta la capacidad de socialización y desarrollo de los /las jóvenes como personas y comunidades. Si se suma a esto la desintegración familiar y fragmentación de redes sociales se conforma juventudes caracterizadas por ser grupos sociales astillados y vulnerables propensos a la desviación social y a ser reclutados por el crimen organizado.

“Cuando el individuo deja de definirse en principio como miembro o ciudadano de una sociedad política, cuando se lo percibe en primer lugar en cuanto trabajador, la educación pierde su importancia, porque debe subordinarse a la actividad productiva y al desarrollo de la ciencia, las técnicas y al bienestar. Algunos sienten aún la tentación de no considerarla más que como una preparación para la vida que se denomina activa, y por lo tanto la de manejarla desde abajo, es decir, a partir de las demandas y capacidades del mercado… Así, pues nada debe dispensarnos de reflexionar sobre el tipo de educación que puede ayudar a resolver los efectos de la desmodernización en que nos encontramos y a fortalecer las posibilidades de los individuos de ser los Sujetos de su existencia” (Touraine).

La respuesta está en la propuesta de educación de calidad y equidad para todos a lo largo de la vida pero que logre responder adecuadamente a estos importantes desafíos: Cómo puede hacer una contribución efectiva al crecimiento económico como factor clave que afecta al bienestar de las personas; cómo puede contribuir a la reducción de las desigualdades sociales y convertirse en un verdadero canal de movilidad social; cómo puede ayudar a combatir la discriminación cultural, la exclusión social, y prevenir la violencia y la corrupción; y cómo puede contribuir a una mayor cohesión social y al fortalecimiento de los valores democráticos, ampliando las opciones de las personas para vivir con dignidad, valorar la diversidad y respetar los derechos humanos. En la práctica se trata por la educación cambiar el mundo y transformar la vida, logrando construir no solo la base cognitiva sino la capacidad transformadora del conjunto societal a través de la construcción de ciudadanía.

raulleisr@hotmail.com