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Tradición, peregrinaje y fe

Por: Redacción 21/10/2015

Es evidente que debemos respetar la cultura de cada pueblo y región, al igual que las de sentido religioso, pero muchos cristianos tienen por tendencia el cuestionar estas fiestas que se conmemoran en nuestro Panamá. Es cierto que la Biblia nos enseña que desde los tiempos inmemorables diversos pueblos trataron de confundir a sus habitantes cuando se daba el deseo de adoración espiritual, sin embargo, nos expresa el siguiente mensaje: "No te harás imagen ni ninguna semejanza de cosa que esté arriba en el cielo ni abajo en la tierra ni en las aguas debajo de la tierra: No te inclinarás a ellas ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visitó la maldad de los padres sobre los hijos, sobre los terceros y sobre los cuartos, a los que me aborrecen. Y que hago misericordia en millares a los que me aman y guardan mis mandamientos", Éxodo 20:4-6.

La mística leyenda cuenta y narra que la imagen del Nazareno llegó a finales del siglo XVIII en un barco cuyo destino era Perú, pero que por el mal tiempo tuvo que desembarcar en Portobelo. Sin embargo, la narrativa popular esclarece la aceptación de dos vertientes en las que señala que unos pescadores encontraron al santo flotando en las aguas del Caribe, y otra, que un galeón con escudo español llegó a tierra firme debido al mal tiempo que se daba en las aguas del profundo Caribe, con dos imágenes a bordo, una de un Cristo blanco y otra de un Cristo negro. Se decía que cuando el barco zarpaba, se desataba una fuerte tormenta. Al cabo de varios intentos, los españoles decidieron dejar al Cristo negro en Portobelo y pudieron partir hacia Perú.

Cabe destacar que las tradiciones religiosas en Panamá se destacan por su gran peregrinaje, lo que se demuestra cada 21 de octubre, cuando muchas personas van a Portobelo a pagar una promesa y venerar la imagen del Cristo Negro de Portobelo, conocido como el Nazareno de Portobelo.

Para hacer durar la procesión por las cuatro cortas calles del antiguo puerto, el paso del anda es lento y da tiempo así a que se intercambien los muchos porteadores que pagan sus promesas o mandas.

Lo esencial es el respeto a sus ideas y costumbres porque son parte de mi país, pero no justifico el hecho de que se deben hacer acciones como caminar distancias lejanas de rodillas, echarse vela derretida u otra cosa que ponga en peligro cualquier parte del cuerpo humano.

Debemos recordar que no son justificables estos actos, ya que la Biblia nos enseña que Jesús dijo: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí", Juan 14:6.

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Miércoles 29 de julio de 2026

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