Tradición y formas de consumo
La nación panameña a lo largo de su historia tiene una serie de tradiciones, festividades y jornadas que nos consolidaron como nación libre e independiente, las cuales están siendo laceradas y desnaturalizadas por el consumismo, que de una manera creciente, las desea capitalizar para generar la demanda de productos y servicios que en nada enaltecen el calendario histórico de la nación panameña.
Nuestras efemérides patrias no pueden ni deben convertirse en actividades de alto consumo en las que los licores se etiquetan de patria y los refrescos de cola nos invitan a vestirnos de patria, tal como sucede en nobles festividades de diciembre en las que un gordo con capucha roja y larga barba blanca nos quiere inculcar que querer a los hijos y familiares es comprarles regalos y que las familias más felices son las que más gastan. De esta manera se desnaturaliza el Nacimiento del hijo de Dios y la llegada del Año Nuevo.
Prueba de lo anterior son las encuestas televisivas en las que estudiantes y adultos mayores desconocen el porqué de las efemérides. Lo más triste es que los protagonistas de los hermosos desfiles, quienes se lucieron con sus bandas de guerra y de música, muchos al ser entrevistados desconocían las razones por las que desfilaban.
Urge una tarea de Estado, que nos involucre a todos, para promover docencia en torno a las fechas del calendario histórico con la firme participación de las autoridades nacionales, locales, en distritos y corregimientos, los llamados clubes cívicos y las fuerzas vivas de la sociedad, con la participación de los medios masivos de comunicación, de donde deben surgir campañas masivas con miras a reculturizar a las nuevas generaciones con estos valores históricos y cristianos, que forman parte de la esencia patria.
La unidad básica del Estado, que es la familia, juega un papel muy importante y en ella los abuelos y padres, quienes deben explicarles a sus nietos e hijos las fechas importantes de nuestra nacionalidad y del mundo cristiano.
No dejemos que la publicidad y el consumismo nos conviertan en seres autómatas para quienes el acto de comprar sea el combustible emotivo, que mueva nuestras vidas, impulsemos un consumo responsable y vivamos las fechas importantes de noviembre y diciembre, recordando a sus verdaderos protagonistas, así como también asistiendo a las actividades que de ellas se generan; desfiles, saludos a la bandera, posadas, nacimientos, compartiendo y generando un consumo responsable.