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Tragedia humana


REDACCION / PANAMA AMERICA

La muerte de una niña de tan solo ocho años de edad en una escuela primaria en La Locería revivió el debate sobre la seguridad en los planteles educativos.

Un muro con posibles deficiencias estructurales, construido en 2005, cayó sobre esta menor de edad y dos de sus compañeritas.

La tragedia conmovió ayer a cientos de panameños, que no dudaron en exigir una investigación formal y castigar a los responsables.

Sin embargo, muchos políticos irresponsables salieron a aprovecharse del dolor que vive esta familia para hacer proselitismo.

Sin importarles la situación, comenzaron a pedir renuncias y culpar de este caso a las autoridades educativas, sin conocer los resultados de una investigación que apenas empieza.

Lo que sucedió en esa escuela primaria no puede volver a ocurrir en ninguna instalación del Ministerio de Educación, por lo que es momento de iniciar un proceso de evaluación.

Los directores de las diferentes escuelas y colegios del país tienen la gran responsabilidad de reportar si existen riesgos en las infraestructuras que ellos supervisan.

También es oportuno lamentar la cobertura que le dieron algunos medios televisivos a este accidente. Sin necesidad, se expuso a niños que estaban emocionalmente afectados por la muerte de su compañera.

Más allá de la gravedad del caso, es importante tener presente que se trataba de niños y que existen leyes claramente definidas que los protegen.

Las autoridades judiciales deben realizar una investigación profunda de este lamentable hecho y formular cargos contra los que resulten responsables.

Los planteles educativos deben ser seguros y eso ni siquiera puede discutirse.

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Martes 18 de agosto de 2026