Tragedia humana
Es difícil de asimilar lo que está ocurriendo en Panamá oeste y Colón. Las inundaciones han dejado a su paso una ola de destrucción y muerte que no se supera con facilidad.
Las personas en esas zonas están desesperadas, frustadas y desconcertadas. Las fuertes lluvias les arrebataron parte del esfuerzo de toda su vida.
Los rostros desencajados de estos panameños dimensiona el desastre natural que enfrentan. La ayuda estatal y de la sociedad civil llega poco a poco, sin embargo lo ocurrido también tiene un impacto emocional que no se puede dejar pasar por alto.
La prioridad es garantizar las vidas humanas y lo demás termina siendo solo daños materiales que se reponen con el tiempo.
El estado de emergencia se mantiene tras más de cinco mil personas afectadas, tres muertos y dos desaparecidos. Sin hablar de las pérdidas económicas que ha provocado el mal tiempo en sector como la Zona Libre de Colón.
El gobierno está haciendo gestiones para conseguir los recursos económicos necesarios para apoyar a cientos de familias que lo perdieron todo.
Las organizaciones de la sociedad civil y varias empresas también hacen su esfuerzo por recolectar víveres para los damnificados, sin embargo esta situación demanda la solidaridad de todo un país.
La activación del Fondo Soberano es positiva porque permitirá una mejor capacidad de reacción cuando sucedan tragedias como la que viven estos panameños.
La inversión en prevención de desastres naturales debe convertirse en un prioridad para este y los futuros gobiernos.
Entre más información exista más vidas se podrán salvar en situaciones de emergencia.