Tragedia minera
El hado parece estarse ensañando contra los mineros. México se estremeció y se cubrió de luto por la muerte de varios de ellos. Chile estuvo a punto de sufrir la misma triste experiencia. Y durante el cautiverio de los mineros chilenos, un peruano pereció en una mina en Ecuador.
Ahora nos llega la noticia de mineros chinos sobre quienes hay fuertes razones para pensar que no tienen salvación si es que no han perecido aún. Como consecuencia de esas tragedias, muchas mujeres pasarán a ser viudas, y criaturas de corta edad, quedarán huérfanas.
El negocio de las minas es portentoso, cualquiera que sea el filón que se descubra. Ante esta situación, estimamos justo que todos los gobiernos del mundo requieran de las compañías a las cuales se les otorgan concesión para la explotación minera, que cubran a las familias de los mineros con seguros de vida cuyas primas bien podrían ser cubiertas en modesta parte por los propios mineros, y su mayor volumen por las empresas concesionarias para la explotación de ellas.
