Transformación del transporte
Basil Khalil /Vicepresidente de Planificación e Ingeniería en la División de América Latina y el Caribe
No hace mucho representé a FedEx en un animado debate del sector durante una conferencia centrada en lo que está 'alterando' ?revolucionando? los diferentes sectores económicos. El tema era "Transformación del transporte", y las empresas en las que mis compañeros panelistas ? uno perteneciente a una aerolínea con pasajes a precios descontados, otro a una gran empresa de productos de movilidad ? y yo trabajamos, son prósperas y en constante evolución.
Fuera de eso, a nadie se le ocurriría pensar que nuestras empresas tienen gran cosa en común. Cada una es, en efecto, un conector que busca vincular a la gente con lo que cada persona busca ?ya sea paquetes, información u otra gente? de una manera segura, rápida y rentable. Y cada una es innovadora en tecnologías y modelos de negocio para promover sus conexiones, que se ha dado en llamar la Internet de las Cosas.
A pesar de la proliferación de aviones robóticos y de las comunicaciones 'máquina a máquina' que están transformando el transporte y otros sectores, ninguna de nuestras empresas está lista para automatizarlo todo.
El toque humano permanece en el centro mismo de nuestros negocios. En FedEx, nuestros 300,000 mensajeros toman diariamente millones de decisiones que incluso un ejército de sistemas IBM Watson no podría reproducir. Esta sinérgica integración de seres humanos y máquinas es lo que diariamente permite entregar millones de paquetes a tiempo, en los lugares correctos y de un modo que deleita o decepciona a los clientes.
He ahí una dosis de sabiduría práctica que no deberíamos perder de vista. El toque humano es el diferenciador, un factor que las máquinas no son capaces de reproducir ni sustituir. Dicho eso, el poder de la tecnología 'máquina a máquina' está redefiniendo el transporte y otras disciplinas de maneras que no podían imaginarse hace apenas una generación.
En FedEx Labs estamos jugando con las tecnologías más recientes, buscando aplicaciones que promuevan la creación de valor para nuestros clientes. Con 20 millones de paquetes en proceso a una hora cualquiera en nuestro canal de trabajo global, necesitamos toda la información que sea posible obtener. Así, cuando un cliente nos entregue en Shanghái un paquete destinado a Brasil, nuestro sistema puede calcular los pasos específicos que se requieren para entregarlo, eliminando demoras costosas.
Parte de nuestra propuesta de valor involucra garantizar los tiempos de entrega. Para cumplir con esa promesa, debemos tomar una serie de decisiones inteligentes desde el momento en que un paquete entra en posesión nuestra.
La Internet de las Cosas está transformando el transporte e innumerables sectores más. No obstante, incluso las organizaciones tecnológicamente más conectadas no pueden prosperar sin una ayuda significativa de parte de sus amigos (humanos).