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Transformaciones urbanas

Por: Redacción 26/06/2014

Recientemente han proliferado en los medios una serie de análisis, bien fundamentados, escritos por prestigiosos arquitectos y promotores de vivienda locales, en los que se dan diversos puntos de vista sobre la problemática del crecimiento urbano, así como la insuficiencia de servicios públicos que se afrontan aún en la ciudad de Panamá, dificultades que afortunadamente en la actualidad están siendo contempladas dentro de los planes de desarrollo urbano del Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial.

No estoy de acuerdo con algunos de estos análisis; si bien es cierto, representan enfoques muy propios de sus disciplinas, no logran conjugar una perspectiva geográfica del problema, la cual tiene como particularidad relacionar las variables físicas del paisaje circundante con el habitante de la urbe y sus múltiples actividades económicas, resultando un modelo propio de las ciencias sociales.

La ciudad de Panamá, que a partir del lugar de su génesis, es decir, su centro administrativo, comercial y financiero, ha ido expandiéndose en forma acelerada hacia el oeste y noreste (Arraiján, La Chorrera, Colón, Tocumen y Pacora), sin embargo, al norte y al sur se ha visto limitada por áreas naturales, esto ha determinado un modelo de crecimiento alargado que no favorece, en manera alguna, el desplazamiento diario de las áreas suburbanas con vocación residencial y sus masas de trabajadores que se dirigen a diario hacia el centro comercial y de servicios de la ciudad capital.

UNA REGIÓN METROPOLITANA CON UNA INFRAESTRUCTURA RECARGADA Y OBSOLETA NO SOPORTARÁ POR MUCHO TIEMPO EL PESO DE UN CRECIMIENTO ECONÓMICO FUERTE, MÁS BIEN SERÁ UN OBSTÁCULO PARA ELLO, COSA QUE HA ENTENDIDO MUY BIEN LA ACTUAL ADMINISTRACIÓN.

Como residente de toda una vida en esta ciudad, creo conveniente señalar que algunos de estos problemas que han afectado, por años, la calidad de vida en nuestra urbe, están íntimamente relacionados con carencias surgidas, desde administraciones pasadas, en la implementación de una planificación urbana sometida a fuertes presiones, particulares de grupos con intereses poderosos que entorpecen la disposición de las autoridades de establecer orden y eficiencia en esta materia.

Es necesario hacer hincapié en que una región metropolitana con una infraestructura recargada y obsoleta no soportará por mucho tiempo el peso de un crecimiento económico fuerte, más bien será un obstáculo para ello, cosa que ha entendido muy bien la actual administración.

Tampoco creo conveniente la concepción de una ciudad compacta y apiñada de altos edificios, tomando modelos extranjeros como Nueva York, el cual se presta por poseer un clima templado, no así Panamá, con su clima cálido, factor determinante para este tipo de proyectos; ni por falta de tecnología para optimizar el espacio urbano, sino porque esta debe ser habitada por una sociedad refinada y bien instruida, que se haya superado intelectual y espiritualmente, evitándose así la hecatombe delictiva que nos afecta a diario.

La construcción de nuevas vías de comunicación, los programas ambiciosos de ampliación de la red vial y la puesta en vigencia de medios de transporte novedosos son noticias esperanzadoras para todos los ciudadanos, faltaría, entre otras cosas, reeducar a gran parte de los habitantes de la urbe, regular la densidad de población, logrando un equilibrio de desarrollo entre el campo y la ciudad, esto con el fin de reducir la inmigración.

Sería beneficioso para la región metropolitana definir, de una vez por todas, una forma de urbanismo que argumente como objetivo general: mejorar la calidad de vida de todos los habitantes de la ciudad y lograr un desenvolvimiento óptimo de sus actividades.

El intento actual de aprovechar el crecimiento alargado de la urbe para unir sus sectores distantes por amplias avenidas y corredores y la construcción de medios de transporte ultrarrápidos, como el metro, para aligerar el tráfico, dejando atrás las miles de horas de trabajo que se pierden y que disminuyen la productividad y eficiencia del trabajador panameño, se han transformado en resultados muy esperanzadores para los pobladores de la capital, aun cuando queda mucho por hacer.

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Viernes 7 de agosto de 2026