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Transporte, elecciones en Venezuela y política


Rosendo Torres (opinion@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Algo que no estaba claro en el calendario de nuestras actividades ciudadanas es precisamente lo que está sucediendo: la carencia del transporte urbano. Lo menos que puedo decir es que yo sea una autoridad en transporte; mas bien, acostumbrado uno a los “diablos rojos” y a todas sus bellezas que diariamente ocurrían, nos refugiábamos en el conformismo del “más vale malo conocido que bueno por conocer”.

En esta ciudad nuestra, alargada en parte por la antigua ubicación de la Zona del Canal y la configuración del mar con su bahía, hay una tendencia hacia el oeste, y con esta tendencia, se ha convertido en el asentamiento humano más grande de la capital con innumerables barriadas donde vive la mayoría de la fuerza laboral de los panameños de la capital que diariamente se levantan a trabajar en circunstancias normales de un modo edi-

ficante, siempre fieles al lema del himno “adelante la pica y la pala”; pero acostumbrados a la tiranía de los “diablos rojos” que andaban “volando” con los buses llenos de seres humanos echando carreras por nuestras calles y tratando a las personas, sus iguales, sus coterráneos, a base de gritos y vulgaridades por mucho tiempo, hasta que las cosas comenzaron a cambiar y todo el mundo sonreía; porque los cambios parecía que iban por buen camino cuando llegaron unos buses de marca sueca, con aire acondicionado, ensamblados en Colombia, que venían a mejorarle la calidad de vida al panameño; pero tristemente no fue así, no ha sido así, pues no todo lo que brilla es oro.

Y lo que vemos es para llorar, ya que nunca cupo en la imaginación ver las largas colas de personas de toda condición social abordando unos buses que dicen que van y no van, que pasan vacíos delante de los ansiosos viajeros, que los obligan a uno a madrugar o sino a no dormir para conseguir un cupo en el primer transporte disponible, y todo en vano. Y lo peor, las excusas dadas solemnemente por parte de los dueños de la nueva línea de bus, que nunca han sido aceptables, y que aluden a la cultura típica del panameño, que atribuyen a la falta de educación, en comparación con la conducta de otros países; aseguran que aunque hubo problemas la reacción fue diferente... a ver si es verdad.

No creemos que el Gobierno tenga que pagar más para resolver el problema, existen nuevas propuestas que quizás van a suponer otros sacrificios de todos, de usuarios y comerciantes. Lo que no seguimos entendiendo es la matemática usada de sustituir 3,000 para poner 1,000. Esperamos una explicación urgente con solución, y basta ya del problema del transporte, que no le hemos encontrado solución, porque parece insoluble.

Pasaron las cacareadas elecciones de Venezuela, de las cuales esperábamos el mismo resultado. Lo que nos impresionó fueron los otros detalles, el hecho de que las elecciones fueron cerradas y la serie de cambios que fue dando el sistema, sobre todo la imposición subitánea del ganador cuando aún estaba por terminar el conteo, lo cual nos indica que bajo el

ropaje democrático se establece un dictador, supuestamente por elección, y no

va a darse ningún cambio; nos unimos a los venezolanos que ansían un cambio, ya que sin quererlo pensamos en la situación de nuestro país como lo denunció el exmagistrado del Tribunal Electoral, Gerardo Solís, aludiendo a los cambios en la ley electoral un año antes.

Es preocupante el pensar la alta credibilidad en la que nos han obligado a caer los gestores de la política. Los únicos que se presentan como una esperanza son algunos que se han lanzado independientes; pero como están las cosas, no vemos los zapatos del pueblo y no sabemos con qué recursos quieren hacer algo a favor de rectificar las cosas. Si encontraran la fórmula de abaratar la canasta familiar, y en general el costo de la luz y, sobre todo, el otro problema insoluble a estas alturas que es el problema de la basura, por no meternos en el problema de delincuencia, cuando no penemos en la delincuencia juvenil, cuando los adultos siguen dando el mal ejemplo.

No solo penemos en Venezuela, sino penemos “cuando veas la barba de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo”.

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Viernes 14 de agosto de 2026