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Transporte público: metrobuses versus los “diablos rojos”


Delfo A. De Lora Rivera (opinion@epasa.com) / Administrador jubilado

He visto últimamente con más frecuencia las imágenes en las televisoras de personas enojadas con el metrobús. He visto en TV 2 por ejemplo, vistas que repiten continuamente y de días anteriores como si fueran del día corriente. Personas diciendo: “El metrobús no sirve”, “que mejor estaban con los ‘diablos rojos’”, “que el metrobús es una porquería”, etc. A ciertas personas se les olvida que el sistema de los “diablos rojos” era un desastre, una ofensa a la dignidad humana (donde viajaban las personas como sardina en lata o como ganado e incluso entraban por la puerta trasera; donde había un calor sofocante y olores apestosos, particularmente cuando llovía y había que cerrar las ventanillas), un culto a la maleantería y hasta rayaba en la criminalidad.

Por eso la mayor parte de la gente decente de este país pedía a gritos su eliminación y un mejor servicio (Ver mi artículo “El problema del Tránsito en Panamá y cómo resolverlo”, fechado 9 de Junio de 1999). “Que mejor estaban con los “diablos rojos”… también escuché durante el gobierno del ex presidente Guillermo Endara a varias personas decir: “mejor estábamos con Noriega”. Aquí se trata de un sistema de transporte, los “diablos rojos” que representaba además el último eslabón de un status quo político que surgió con la dictadura, igual que el PRD, y se negaba a desaparecer con su cuadrilla de corrupción y de fragante desobediencia a las leyes. Desapareció para darle paso al cambio representado por los metrobuses, un sistema de transporte moderno, que surgió con la promesa al panameño común y corriente de un transporte “cómodo, seguro y confiable.”

Los metrobuses están a años luz de los “diablos rojos si los vemos individualmente. Buses modernos, nuevos, con aire acondicionado, con conductores “reciclados” y reformados, corteses, sin música escandalosa, con timbres para pedir parada, con paradas designadas, buses que viajan a una velocidad segura, sin regatas, para evitar accidentes y cuidar las vidas de los pasajeros; buses que tienen seguro contra accidentes y de vida, buses que aunque vayan llenos nunca te sientes “apretado” ni sofocado (primero por el espacio entre pasajeros y segundo por el aire acondicionado).

Entonces, ¿por qué salen en la televisión (TV2, etc.) panameños diciendo que el metrobús “no sirve”, “que mejor estaban con los ‘diablos rojos’”? ¿Es que acaso los panameños somos masoquistas? ¿Nos gusta que nos maltraten? ¿Nos gusta viajar como sardina en lata?, ¿cómo ganado? ¿Acaso nos gustaba viajar con calores sofocantes y olores apestosos? ¿Acaso nos gustaba exponer nuestras vidas cada vez que subíamos un “diablo rojo? o ¿sufrir un accidente en uno de ellos? (algo que sucedía con frecuencia) y después no había quien respondiera por el accidente o la vida de un familiar o amigo. Si respondes sí a cualquiera de estas preguntas, entonces tú estabas mejor con los “diablos rojos” y mereces un sistema de transporte como ese.

¿Cuál ha sido el pecado del metrobús? Aparte de ser uno de los proyectos “insignia” de este gobierno encabezado por el presidente Martinelli y por eso hay que criticarlo políticamente a toda costa y no darle “ningún” crédito positivo.

El pecado real del metrobús, en mi opinión, ha sido darles en concesión la administración de este proyecto de tanta importancia para el gobierno, para el pueblo y para el país a un consorcio 50% colombiano (que no son más responsables, ni mejores administradores que nosotros) y 50% a comerciantes panameños de oposición. Yo hubiese contratado a un consorcio independiente de Estados Unidos, alemán e incluso italiano, donde existen empresas de probada experiencia en transporte público.

Los colombianos no se han portado a la altura del proyecto por ineficacia, inexperiencia, falta de administración, planificación y de capacidad ejecutoria. Ya he escrito varios artículos publicados en la prensa local donde critico esta situación. Los panameños dueños del 50% de la empresa Mi Bus aparentemente están actuando negativamente para hacer ver mal políticamente al gobierno, quien los está obligando a pagar sus impuestos.

Por otro lado, no eximo de culpa a ciertos funcionarios del gobierno y directores de Tránsito que parecen Caballos de Troya y no han actuado con autoridad y a veces hasta con complicidad ante la falta de cumplimiento de la empresa Mi Bus. El actual director de Tránsito, Roberto Moreno, ante la crisis provocada por la empresa Mi Bus y la empresa encargada de vender y cargar las tarjetas del metrobús, parece que quiere actuar con la autoridad que le corresponde obligando a estas empresas a cumplir con el contrato. ¡Ya era hora!

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Viernes 14 de agosto de 2026