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Traslado crucial

Por: Redacción 03/01/2015

Las empresas privadas de producción y servicio trasladarán a los consumidores las nuevas tarifas de energía eléctrica que empezaron a regir desde ayer. La secuencia de la estructura económica de costos reflejará en cada instancia el impacto de las nuevas tarifas, como derivación de la normalidad procesal del sistema económico. En otras palabras, la suma de la incidencia en cada sector incidirá en el costo de vida.

El ahorro proclamado por el Ministerio de Economía y Finanzas, después de los primeros seis meses de la regulación de la canasta básica, si fuera cierto se esfumará dentro de un breve lapso de tiempo; pero como es un pronóstico que tiene la veracidad de los magos de feria, pasará al olvido. Los subsidios al bajo consumo de luz desaparecen cuando los hipotéticos beneficiados van a comprar a las tiendas de chinitos que reajustarán los precios o dejarán de venderlos para no ir al cierre.

Es imposible dejar de tomar en cuenta que el aumento de las tarifas se da en circunstancias contradictorias por la baja espectacular de los precios internacionales de los derivados del petróleo, entre estos el bunker de las generadoras hidroeléctricas.

La gente pregunta por qué rige el incremento de las tarifas si está bajando el petróleo. Un gobierno guiado por los intereses sociales de los panameños debió posponer el aumento para que generadoras y distribuidoras que hicieron cálculos con factores ahora inexistentes, ahora procedieran a reajustarlos. Cuando prima el lucro de los grupos económicos, como se viene haciendo, el Gobierno se siente impedido en dar marcha atrás.

Prefiere seducir a las mayorías con un desacreditado Control de Precios, a sabiendas de que no podrá funcionar. La diferencia entre la demagogia y la realidad consiste precisamente en mantener el engaño a expensas de la verdad.

Con los nuevos funcionarios ya instalados en sus escritorios viene un nuevo capítulo destinado a entretener a la gente con el show de las investigaciones. Pero los panameños exigen rendición de cuentas a un gobierno que ha frenado el desarrollo económico y continúa desencadenando despidos masivos, para que los panameñistas y perredistas asuman los puestos de los despedidos. La nueva burocracia procreada por el nepotismo y el clientelismo hará fiesta. Los aliados disfrutarán los saraos en forma vitalicia. El resto comerá un cable.

El año 2015 tendrá un efecto económico y social que permitirá evaluar el rendimiento real y sin excusas del gobierno panameñista-perredista. Concluyó la transición y el uso de excusas para explicar la inacción. Ya tienen un presupuesto elaborado con sus propias premisas de gasto público. Anunciaron la contención del gasto público y acaban de pedir un préstamo de $500 millones al Banco Nacional, como un regalo de Santa Claus. ¿No es que el presupuesto se financiaría con sus propios recursos? Por otro lado, el metro es ahora una sociedad anónima cimentada en el cuantioso capital invertido por el Estado. La quinta parte de los accionistas puede solicitar una asamblea extraordinaria para cambiar el statu quo de la empresa estatal.

Vivimos de sorpresa en sorpresa. Las decisiones no son consultadas con la sociedad civil, a la que se vilipendia, convirtiéndola en convidado de piedra que contempla el festín, sin poder cambiar la cruda realidad del estropicio. Pero la voz del pueblo es la voz de Dios.

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Miércoles 5 de agosto de 2026